Las altas temperaturas propias del verano pueden afectar significativamente el estado de una vivienda si no se toman ciertas precauciones. Aunque muchos de estos problemas no se perciben de inmediato, con el tiempo pueden generar gastos innecesarios, afectar las condiciones generales del inmueble y reducir su vida útil.
Uno de los aspectos más importantes —y a la vez más descuidados— es la ventilación de los ambientes. Durante la temporada de calor, la falta de circulación de aire favorece la acumulación de humedad, lo que puede provocar manchas, debilitamiento de paredes y desgaste prematuro de techos y acabados interiores.
Otro punto clave es la protección de las superficies expuestas al sol, como fachadas, terrazas y ventanas. La exposición constante a altas temperaturas puede deteriorar la pintura, los sellos y algunos acabados exteriores cuando no se realiza un mantenimiento oportuno. Con el tiempo, esto impacta en la apariencia y conservación del inmueble.
A ello se suman las filtraciones, que suelen agravarse en esta temporada, especialmente en viviendas que no han sido impermeabilizadas correctamente. Techos, terrazas, áreas comunes y baños requieren revisiones periódicas para evitar daños estructurales mayores y reparaciones más costosas en el futuro.
En edificios o condominios, un error frecuente es no llevar un control adecuado del mantenimiento de equipos y sistemas compartidos, como bombas de agua, sistemas eléctricos o instalaciones de gas. Cuando no existe una planificación clara o responsables definidos, estas tareas suelen postergarse, incrementando el riesgo de fallas en los meses de mayor uso.
Asimismo, muchas personas dejan para después la revisión de instalaciones eléctricas y sanitarias, lo que puede generar inconvenientes justo cuando la demanda de estos servicios aumenta debido al uso de ventiladores, aires acondicionados y mayor consumo de agua.
Al respecto, Richard Chávez, Subgerente de Acompañamiento Social de Besco, señala que “en los edificios es clave que la administración y la junta de propietarios tengan identificados los equipos, conozcan sus tiempos de mantenimiento y estén atentos a cuándo corresponde realizar revisiones o renovaciones. Una gestión ordenada evita problemas que luego afectan a todos los residentes”.
En esa línea, la empresa impulsa su estrategia Besco Sostenible, que integra la sostenibilidad como eje transversal en su gestión. A través de WASI, su programa de acompañamiento social, promueve la buena convivencia y el uso responsable de las áreas comunes, fortaleciendo la organización de las juntas de propietarios y fomentando prácticas como el reciclaje y el cuidado de los espacios compartidos. Estas acciones contribuyen a preservar —e incluso incrementar— la plusvalía de los departamentos y proteger la inversión de las familias.

