Reinventando la Navidad en pandemia

Llegamos a una Navidad muy especial porque de manera muy graciosa jamás nos imaginamos llegar a este punto, algunos pensaban que llegar a esto de Navidad en cuarentena, porque seguro habrá cuarentena focalizada, era una suerte de broma, de anécdota. Lo hemos visto muy lejano y ahora lo estamos viviendo.

Creo que en esta Navidad muchos no contarán sobre sus experiencias de trabajo, de vida, de crecimiento, que es lo habitual en estas fechas, dar esos mensajes de esperanza y mejora continua, pero esta Navidad no. Esta Navidad lo que tenemos es que contarnos qué tan fuerte hemos sido para enfrentar lo que nos ha tocado vivir y que seguiremos viviendo por un tiempo más.

No vamos a celebrarla con grupos numerosos de familia, ahora se van a reducir a la mínima expresión. Si antes éramos ocho, ahora seremos dos o cuatro. Van a ser navidades en las que vamos a tener que enfrentarnos a un momento duro con ese núcleo familiar de quienes vivan en la casa y con quien hemos vivido toda la cuarentena.

Tendremos que poner el máximo de empatía, alegría y de esperanza a lo que se viene. Casualmente no siento que mucha gente se queje o sienta una castración importante en su vida, porque ya hemos aprendido a convivir con ese pequeño grupo con el que hemos pasado casi un año encerrados.

Creo que viene muy bien la palabra de reinventarse. Vamos a reinventar la escena de la casa, será el único día en el año en el que la familia se va a vestir bonito para estar en casa, como un día más. Nos vestiremos, usaremos perfume, nos abrazaremos y comeremos especialmente rico en la medida de lo posible.

Yo me imaginaba una situación muy dura en Navidad, con mucha gente muy triste, muchas lágrimas derramadas porque no iban a poder pasar una Navidad como quisieran pero dentro desde las medidas de sus posibilidades, estoy seguro que cada peruano va a celebrar con una pieza de un hermoso pavo, un pollito a la brasa o un estofadito de carne con muchas papitas y pecanas, con algunos trocitos de pollo o lo que se tenga a la mano.

Todos tienen la intención de pasarla bien porque hemos aprendido a valorar la vida. Ahora más que nunca. Esta situación quizás uno se la pudo imaginar alguna vez, ¿Qué sería pasar la Navidad después de una guerra o un terremoto? Eso estamos viviendo.

Lo que siento de la gente es una profunda resistencia a no dejarse caer por esta situación que siguen viviendo. Veo que mucha gente está ahora más que nunca cocinando en casa, pidiendo recetas, veo que no se está pidiendo la misma cantidad de pavo, aunque lo quieren pero no se llega pero de manera creativa están haciendo cosas con pollo.

No le llaman pollo a la brasa, es muy rico pero lo comen todos los días, están optando lograr mediante programas o recetas, preparar pollo asado, tratar al pollito como se trata al pavo. Los que piden cena este año, igual veo que piden pollo asado, porque la capacidad económica no suma.

El bolsillo se achicó bastante, pero tomando en cuenta la situación de la vida en la que estamos y la comparas con el año pasado, escuché más quejas del año pasado. Esta vez la gente simplemente quiere celebrar la vida, a la familia, la unión familiar y la esperanza.

Creo que nadie se ha escapado a que algún pariente muy cercano o lejano se haya ido a causa del Covid, eso nos ha hecho a todos tocar tierra, estrellarnos contra una pared. Muchos pensaban que la enfermedad no existía y he visto a muchos de ellos enfermarse y darse cuenta de que no era broma, de que las cosas malas suceden.

Toda esa reacción a esta situación horrible nos ha llevado a reflexionar a la gran mayoría de peruanos y todos están con una actitud proactiva y esperanzadora de su vida. Los noto más alegres, tomando en cuenta la situación tan fregada a nivel económico y de salud, nunca mejor dicho que a mal tiempo, buena cara.

Hemos aprendido a cuidar más a nuestros padres, a las personas mayores. Hemos aprendido a tomar el valor del cuidado de nuestros padres, abuelos, de quienes están enfermos en nuestra familia. Darnos cuenta de que en el Perú hay cantidad de personas con diabetes y si lo toca el coronavirus es casi imposible que se salve.

Este virus es algo que llevas a la casa con tu andar, tu irresponsabilidad, entonces hemos aprendido a valorar más la vida, no sólo la nuestra, sino de la gente que nos acompaña, de los más vulnerables. Esto ha hecho que mucha gente cambie, que su actitud cambie para bien.

Nos queda claro que hoy día tenemos coronavirus y mañana tendremos otra cosa que será menos o quizá peor de lo que nos ha tocado vivir. Con dinero o sin dinero, estamos aprendiendo a valorar la vida de los que nos acompañan y a disfrutar más cada día.