Felicity, una perra Samoyedo, se ha convertido en uno de los rostros más inesperados y comentados del Festival de Cine de Cannes 2025. Acompañada por su dueña, la activista y abogada francesa Julia De Cadenet, ha desfilado por la alfombra roja luciendo vestidos azules que han captado la atención de la prensa y del público. Pero más allá del estilo, su historia representa una dura realidad que aún persiste.
La historia de Felicity comenzó en 2018, cuando fue rescatada de un matadero en China, donde se sacrificaban perros y gatos para consumo humano. En ese lugar perdió su cola, pero logró sobrevivir gracias a una operación de rescate liderada por De Cadenet y sus colegas, quienes salvaron a 17 mascotas y las trasladaron a un refugio en el norte del país. Poco tiempo después, la activista la llevó a Francia, con la intención de encontrarle una familia.
Aunque un adoptante estuvo interesado, la falta de cola de Felicity fue motivo suficiente para rechazarla. Julia, que al inicio le decía en broma que no se quedaría, terminó adoptándola. “Solía decirle, porque es muy mandona, ‘no vas a quedarte aquí, te voy a encontrar un hogar’”, recordó. Con el tiempo, el lazo se fortaleció y Felicity se quedó a su lado. Seis años después, ambas comparten no solo un hogar, sino también una misión.

De la alfombra roja a la lucha contra la crueldad animal
Felicity no solo acompaña a Julia por los eventos del festival, también cumple una función importante como “perra de campaña” de la organización NoToDogMeat, fundada por De Cadenet en 2009. Esta ONG trabaja para erradicar el comercio de carne de perros y gatos, especialmente en países asiáticos. Su presencia en Cannes busca dar visibilidad a esta lucha, usando el impacto mediático del festival para llegar a más personas.
Durante el evento, han asistido a premieres como la de Highest 2 Lowest, dirigida por Spike Lee y protagonizada por Denzel Washington, y a la nueva entrega de Mission Impossible. Felicity saluda, posa para las cámaras y genera simpatía entre los asistentes, pero detrás de esa imagen hay un mensaje claro: los animales rescatados también pueden tener segundas oportunidades.

Adopciones sin perfección
Para Julia, Felicity representa a los muchos perros que no encajan en los estándares que algunas personas buscan al adoptar. “Nuestros perros no son perfectos; suelen faltarles extremidades, ojos, colas, y son rechazados por ello”, explicó. Por eso insiste en mostrar que la apariencia no debe definir el valor de una mascota, y que todos merecen un hogar amoroso.


