Cuando el tiempo importa: por qué detectar el cáncer a tiempo puede cambiar el pronóstico

Detectar a tiempo el cáncer sigue siendo uno de los mayores retos de salud en el Perú

Con más de 72 mil nuevos casos de cáncer diagnosticados cada año, esta enfermedad continúa siendo una de las principales amenazas para la salud pública en el país. A pesar de los avances médicos, especialistas advierten que el diagnóstico tardío y la centralización de los servicios oncológicos siguen limitando las opciones de tratamiento oportuno, especialmente fuera de Lima.

De acuerdo con datos recientes, la falta de cirujanos oncólogos en establecimientos públicos de diversas regiones y la saturación del sistema de referencias hacia centros de alta complejidad generan retrasos que impactan directamente en la evolución de la enfermedad. Para los especialistas, estas demoras no solo son un problema administrativo, sino un factor determinante en el pronóstico del paciente.

El doctor Julio Ernesto Rivera, cirujano de tórax especializado en oncología torácica, señala que el tiempo es un elemento clave en el control del cáncer. Detectar la enfermedad en una etapa temprana permite aplicar tratamientos con intención curativa; sin embargo, cuando el diagnóstico o la cirugía se postergan, las alternativas terapéuticas se reducen de manera considerable.

Esta preocupación se refuerza al analizar la realidad epidemiológica del país. Según el doctor Víctor Destéfano, urólogo oncólogo, la mayor carga oncológica en el Perú corresponde a tumores sólidos, siendo los cánceres de mama, próstata, estómago y colorrectal los de mayor incidencia. En estos casos, el momento en el que se identifica la enfermedad define el tipo y la complejidad del tratamiento que recibirá el paciente.

Cuando el cáncer se detecta de forma localizada, la cirugía suele ofrecer mayores probabilidades de éxito. No obstante, el retraso en su identificación puede provocar una progresión de la enfermedad hacia estadios más avanzados, lo que obliga a recurrir a cirugías más complejas y a tratamientos combinados como quimioterapia y radioterapia.

Ante este escenario, los especialistas recomiendan que, una vez confirmado el diagnóstico y siempre que el caso lo permita, la intervención quirúrgica se realice en el menor tiempo posible, idealmente dentro del primer mes. Este plazo permite aprovechar la ventana terapéutica en la que el cáncer aún es potencialmente curable.

Factores de riesgo y tamizajes más recomendados

Entre los cánceres más frecuentes en el país, el cáncer de mama está asociado a factores como antecedentes familiares, obesidad, consumo de alcohol y uso prolongado de terapia hormonal. La detección temprana incluye el autoexamen, el examen clínico y la mamografía periódica, según la edad y el riesgo de cada paciente.

En el caso del cáncer de cuello uterino, la infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH) es el principal factor de riesgo. Para su detección se recomienda la prueba molecular de VPH y el Papanicolaou, bajo supervisión médica.

El cáncer de próstata, cuya incidencia aumenta a partir de los 50 años, está vinculado a la edad, los antecedentes familiares, el sedentarismo y la obesidad. Su detección incluye el examen clínico y el dosaje del antígeno prostático específico (PSA).

Por su parte, el cáncer gástrico se asocia a la infección por Helicobacter pylori, hábitos alimenticios poco saludables y antecedentes familiares. En personas con factores de riesgo, la endoscopía digestiva alta es una de las principales herramientas de evaluación.

Finalmente, el cáncer colorrectal presenta mayor riesgo en personas mayores de 50 años, con antecedentes familiares, pólipos previos, diabetes tipo 2 y estilos de vida poco saludables. Para su detección temprana se utilizan pruebas de sangre oculta en heces y colonoscopía.

Detectar a tiempo marca la diferencia

Los especialistas coinciden en que el pronóstico del cáncer depende en gran medida del momento en que se inicia el tratamiento. Identificar la enfermedad en fases tempranas permite ampliar las opciones terapéuticas y preservar la posibilidad de una intervención curativa.

Reducir los tiempos entre el diagnóstico y la cirugía, así como fortalecer los equipos especializados fuera de la capital, son pasos clave para mejorar la atención oncológica en el país y ofrecer a los pacientes mayores oportunidades de tratamiento y recuperación.