Una sustancia que armoniza, no transforma
El Dr. Rospigliosi explica que el ácido hialurónico es una sustancia biocompatible que se utiliza para armonizar o mejorar rasgos faciales, no para transformar un rostro de manera radical. Cuando se aplica con criterio médico y un diagnóstico personalizado, permite resultados naturales y temporales, pensados según las necesidades individuales del paciente. No es un procedimiento meramente estético o “simple”: requiere formación, conocimiento anatómico y planificación sanitaria.

Expectativas realistas y arrepentimiento
Aunque muchos pacientes quedan satisfechos, los casos de arrepentimiento suelen estar asociados a expectativas irreales, excesos de producto o aplicaciones hechas por personal no calificado. Una buena evaluación previa y una comunicación transparente entre médico y paciente son clave para minimizar este riesgo.
Evaluación previa y factores a considerar
Antes de realizarse un tratamiento con ácido hialurónico, el especialista recomienda considerar varios puntos importantes:
- Que el procedimiento lo realice un médico capacitado
- Utilización de productos certificados
- Tener expectativas realistas
- Entender que los resultados son temporales (en promedio duran entre 18 y 24 meses)
No existe una edad “ideal” para iniciar estos tratamientos. Aunque generalmente se indica a partir de los 25 a 30 años para prevención, hidratación profunda o correcciones leves, la decisión se basa más en las necesidades de la piel y la condición clínica que en la edad cronológica. Una de las ventajas del ácido hialurónico es que puede revertirse con el uso de hialuronidasa, su antídoto, en cualquier plano donde se haya aplicado. Esto permite ajustar o corregir resultados cuando es necesario, siempre bajo supervisión médica.
Riesgos, contraindicaciones y señales de alerta
El ácido hialurónico puede generar complicaciones serias cuando es aplicado por personas no calificadas o en pacientes no aptos. Entre los riesgos están infecciones, necrosis, obstrucciones vasculares, cicatrices y asimetrías permanentes. Además, no se recomienda en casos de infecciones activas, enfermedades autoinmunes no controladas, embarazo, lactancia o expectativas irreales. Dolor intenso, cambios de color en la piel, inflamación persistente o fiebre son señales de alerta que requieren atención médica inmediata.
Un llamado a la responsabilidad frente a las tendencias
Uno de los beneficios del ácido hialurónico es que puede corregirse o revertirse con hialuronidasa y otros tratamientos médicos, siempre bajo supervisión profesional. En casos más complejos, pueden requerirse correcciones progresivas o incluso manejo quirúrgico. Es fundamental evitar soluciones caseras o acudir a personal informal para “arreglar” un mal resultado. Las decisiones estéticas no deben basarse en modas ni en lo que se ve en redes sociales. Cada rostro es único y permanente, por lo que el uso del ácido hialurónico debe responder a una evaluación médica personalizada, priorizando la salud, la seguridad y resultados naturales por encima de tendencias pasajeras.

