Mario Vargas Llosa falleció: el día que ganó el Nobel y puso al Perú en lo más alto de la literatura

El Nobel de Literatura marcó un antes y un después en la vida del autor peruano, que falleció este 13 de abril a los 89 años.

El escritor recibe el galardón en el año 2010. (Foto: DIfusión)

El 13 de abril de 2025 falleció Mario Vargas Llosa y el mundo lo despide recordando uno de los momentos más decisivos de su carrera: su consagración con el Nobel de Literatura. Aquel galardón, recibido en 2010, lo ubicó en la cima de las letras hispanoamericanas. Su reacción, la ceremonia en Suecia y su discurso se convirtieron en un legado más dentro de una obra que desafía el tiempo y las fronteras.

Una llamada desde Estocolmo

La mañana del 7 de octubre de 2010, en Nueva York, Vargas Llosa se preparaba para dictar una clase cuando sonó el teléfono. Al atender, oyó la voz de Peter Englund, secretario de la Academia Sueca. «No me lo esperaba. Pensé que no era verdad. Creí que era una broma», relató después. A sus 74 años, se convertía en el sexto autor latinoamericano en recibir el Nobel de Literatura.

La noticia se hizo pública 15 minutos después. Englund definió su obra como una “cartografía de las estructuras del poder”. Vargas Llosa recordó entonces a Borges, quien nunca fue premiado. “Siento que me acompañan los que me han guiado”, expresó con emoción, mencionando a autores como Flaubert, Faulkner, Sartre y Thomas Mann entre sus influencias literarias más profundas.

La entrega del Nobel

La ceremonia oficial se realizó el 10 de diciembre de ese mismo año en Estocolmo. El rey Gustavo XVI le entregó el premio ante una audiencia internacional. Luego, el escritor celebró en la sede del Instituto Cervantes con una frase que resumía su vocación: “Básicamente soy escritor y promuevo el español escribiendo lo mejor que puedo”, dijo, convencido del rol de la literatura como puente entre culturas.

También aprovechó para reflexionar sobre el futuro del libro y las amenazas que veía en el avance tecnológico. “Espero que los cambios tecnológicos no signifiquen una banalización del consumo de libros”, advirtió. Creía en el poder de la ficción como forma de resistencia cultural y señalaba que de las nuevas generaciones dependía preservar el legado de la literatura.

‘Elogio de la lectura y la ficción’

Su discurso de aceptación, titulado ‘Elogio de la lectura y la ficción’, fue uno de los más citados de los últimos años. En él, repasó su trayectoria como lector y escritor, desde su infancia en Cochabamba hasta sus años en París. “La literatura es una fraternidad de la diversidad humana”, afirmó, destacando su valor frente a las dictaduras y el fanatismo: “La ficción es necesaria para que la civilización siga existiendo”.

Habló también sobre los autores que lo marcaron: Julio Verne, Dumas, Hugo, Orwell, Camus. Pero también dedicó palabras a la mujer que fue clave en su vida: “Patricia ha sido todo en mi vida. Sin ella, mi vida se habría disuelto hace mucho en una nube de humo”, expresó. Reconocía en ella no solo a su compañera, sino a un soporte silencioso y constante a lo largo de su carrera.

Un legado para las futuras generaciones

En su discurso también compartió una visión crítica del presente. Señaló al “fanatismo religioso y nacionalista” como la verdadera amenaza de la época. Reafirmó su fe en la literatura como una forma de compromiso. “Escribir es una manera de comprometerse”, dijo, evocando sus inicios influenciados por Sartre. Para él, las letras no eran un lujo intelectual, sino una herramienta para la libertad.

Al recordar ese día en que recibió el Nobel, Vargas Llosa también reflexionó sobre el rol de los países en su vida. “Quiero a España tanto como al Perú”, declaró, reivindicando sus múltiples raíces y lealtades. Para él, el amor a la patria debía ser libre, como el amor a los amigos o los amantes. Con esa visión plural, abrazó su papel como puente entre culturas.