La televisión mexicana despide a una figura clave detrás de cámaras. Carmen Ochoa Aranda, histórica productora de los programas creados por Roberto Gómez Bolaños, falleció este miércoles 25 de febrero, según confirmó la cuenta oficial de Chespirito en Instagram.
“Lamentamos profundamente la partida de Carmen Ochoa. Una profesional extraordinaria, pieza clave detrás de cámaras”, señala el mensaje difundido en redes sociales, donde se destacó su talento, entrega y calidez humana. Su nombre quizá no aparecía frente a las cámaras, pero su trabajo fue fundamental en la construcción de algunos de los programas más queridos de la televisión en habla hispana.
El actor Edgar Vivar, recordado por personajes como el Señor Barriga y Ñoño, también expresó su pesar a través de X. Compartió una fotografía de su último encuentro con ella y escribió: “Te voy a extrañar Carmelita. Tantos recuerdos cuando fuiste productora de Chespirito. Un abrazo a tus hijos”. Sus palabras reflejan el afecto y la cercanía que marcó su paso por el equipo.
Carmen Ochoa se integró en 1973 como asistente de producción en El Chavo del 8 y El Chapulín Colorado. Su compromiso y profesionalismo la llevaron a convertirse en productora asociada y posteriormente en directora de cámaras. Entre 1980 y 1985 estuvo al frente de la producción del programa Chespirito, consolidando una trayectoria que acompañó la etapa dorada de estos formatos.
Aunque su labor fue principalmente técnica, tuvo una curiosa aparición indirecta en pantalla en el episodio “Todo queda en familia” (1976) de El Chapulín Colorado, donde solo se mostraron sus piernas para caracterizar a un personaje en una escena. Un detalle anecdótico que hoy cobra un matiz entrañable.
Décadas después, su figura volvió a ser evocada en la serie biográfica Chespirito: sin querer queriendo, donde fue interpretada por la actriz Meraqui Pradis. Incluso realizó un cameo en uno de los episodios, cerrando así un círculo simbólico con la historia que ayudó a construir.
Con su partida, se va una profesional que contribuyó silenciosamente a forjar un legado televisivo que cruzó generaciones y fronteras. Su huella permanece en cada capítulo que sigue arrancando sonrisas en la vecindad más famosa de la televisión.

