Taylor Swift ya es oficialmente dueña de su música. Después de una larga disputa por los derechos de sus primeros trabajos, la cantante confirmó que ha adquirido sus grabaciones originales, también conocidas como masters, junto con sus videoclips, películas de conciertos, arte gráfico y canciones inéditas. La noticia fue comunicada mediante una carta publicada en su sitio web, donde compartió su emoción con sus seguidores.
“Todo lo que he hecho ahora me pertenece”, escribió Swift. El conflicto por sus derechos comenzó en 2019, cuando el empresario Scooter Braun compró el sello Big Machine, obteniendo el control de los álbumes que la artista lanzó entre 2006 y 2017. En ese entonces, la cantante aseguró no haber sido informada de la operación, y señaló que durante años intentó negociar la compra de sus masters directamente, pero se le negó esa opción.
En su lugar, le ofrecieron una condición que consideró inaceptable: recuperar un álbum por cada nuevo disco que entregara a Big Machine. Esto marcó el inicio de una batalla pública y legal que se intensificó cuando Braun vendió el catálogo a la firma Shamrock Capital, en 2020. Aunque Swift se negó a colaborar con ellos al saber que Braun seguiría recibiendo ganancias, fue esa misma empresa la que ahora accedió a una venta directa, sin condiciones, como ella siempre había solicitado.

La compra que puso fin al conflicto
La intérprete agradeció a Shamrock por haberle ofrecido un trato “honesto, justo y respetuoso”, y aseguró que está viviendo este momento con profunda alegría. Aunque los detalles del acuerdo no se han hecho públicos, medios como The Guardian y Variety indicaron que la cifra es “razonable” y no alcanza los 1.000 millones de dólares, como se especuló.
Con esta compra, Swift ya posee completamente los álbumes Taylor Swift (2006), Fearless (2008), Speak Now (2010), Red (2012), 1989 (2014) y Reputation (2017). En su mensaje, calificó este logro como la recuperación de su historia personal, su trabajo y sus sueños: “Mis recuerdos, mi sudor, mi letra y mis décadas de sueños”, expresó.

¿Qué pasará con las regrabaciones?
En 2021, Taylor inició el proyecto Taylor’s Version, con el objetivo de reducir el valor comercial de sus antiguos masters y tomar control de su obra. Hasta ahora ha publicado las versiones regrabadas de Fearless, Red, Speak Now y 1989, todas con pistas inéditas llamadas From the Vault. Gracias a que Swift conserva los derechos de publicación como autora o coautora, pudo evitar que se explote su música sin su autorización.
Sin embargo, aún quedan pendientes dos álbumes: su debut de 2006 y Reputation. Sobre este último, la cantante admitió que aún no ha podido avanzar demasiado, ya que le resulta difícil reconectar con la energía emocional de esa etapa. “Es el único álbum que siento que no puedo mejorar rehaciéndolo”, señaló.


