Rosalía atraviesa un momento de plenitud artística mientras prepara el estreno del videoclip de «Sauvignon Blanc» y continúa cosechando éxitos con su álbum «LUX». Sin embargo, en medio de esta etapa creativa, la cantante española sorprendió al compartir una experiencia personal que marcó un antes y un después en su manera de entender el amor.
En una entrevista con el pódcast «Special People Club», la artista habló con franqueza sobre una expareja a la que describió como “un poco código Morse, emocionalmente”. Según relató, tras retomar brevemente la relación luego de una ruptura, vivió un episodio que la llevó a tomar una decisión definitiva.
“En cuanto pude reaccionar, me levanté, me fui y no volví nunca más”, contó. La frase llegó después de recordar un comentario ofensivo que recibió apenas una semana después de haber regresado con esa persona. Para Rosalía, aquel momento fue suficiente para cerrar la puerta sin mirar atrás.
Sus declaraciones encendieron las redes sociales. Algunos usuarios comenzaron a especular sobre si se trataba de Rauw Alejandro o C. Tangana, dos de sus relaciones más mediáticas. No obstante, la cantante evitó dar nombres y se limitó a compartir cómo esa experiencia impactó en su forma de poner límites.
A lo largo de los años, la vida sentimental de Rosalía ha estado bajo el foco público. Con C. Tangana vivió una relación entre 2016 y 2018, marcada por colaboraciones musicales y una ruptura que dejó indirectas en redes. Más adelante, en 2021, confirmó su romance con Rauw Alejandro, con quien incluso lanzó el EP RR antes de anunciar su separación.
También se la vinculó con la actriz Hunter Schafer, quien aseguró que mantienen una amistad cercana tras su breve relación. Más recientemente, fue vista junto al actor Jeremy Allen White y surgieron rumores sobre un posible romance con el alemán Emilio Sakraya, aunque ninguno fue confirmado oficialmente.
Más allá de nombres y especulaciones, Rosalía dejó claro que hoy prioriza el respeto y el amor propio. Su testimonio no solo revela una anécdota íntima, sino también una postura firme frente a las relaciones: cuando el respeto se rompe, ella no duda en levantarse y marcharse.

