Cómo acompañar a los hijos en el uso de pantallas: claves para un equilibrio digital en casa

Familia y tecnología | Claves para un uso saludable de las pantallas

La presencia de pantallas en la vida cotidiana de niños y adolescentes se ha vuelto casi inevitable. Sin embargo, especialistas advierten que su uso sin supervisión puede traer consecuencias importantes para el desarrollo. Un reciente informe de Aldeas Infantiles SOS propone una guía práctica para ayudar a las familias a acompañar a sus hijos en el uso responsable de la tecnología.

El documento, elaborado por la periodista especializada en tecnología Laura G. de Rivera, parte de una realidad clara: los dispositivos llegaron a los hogares antes de que existiera una preparación adecuada para enfrentarlos. “Les hemos dado los dispositivos y ahora vemos los peligros. No nos ha dado tiempo a la prevención y nos toca actuar”, explica la autora, quien insiste en que las familias necesitan herramientas concretas para gestionar esta nueva realidad digital.

Entre las recomendaciones destaca la creación de acuerdos familiares sobre el uso de dispositivos. La guía propone establecer contratos entre padres e hijos que incluyan horarios, límites de tiempo de conexión y espacios libres de pantallas en casa, como la hora de comer o el momento previo a dormir. También sugiere instaurar una rutina de desconexión digital al menos una hora antes de ir a la cama, con el objetivo de proteger el descanso y la salud mental de los menores.

Las recomendaciones coinciden con las pautas de la Asociación Española de Pediatría, que aconseja evitar completamente el uso de pantallas antes de los seis años. Entre los seis y los doce años, el tiempo máximo recomendado es de una hora diaria, mientras que entre los 13 y 16 años el límite debería ser de dos horas al día, incluyendo el uso escolar. Sin embargo, en la práctica muchos adolescentes superan ampliamente estos tiempos.

Las cifras reflejan el alcance del fenómeno: según el informe, el 70% de los menores de entre 10 y 15 años ya tiene un teléfono móvil propio, y a los 15 años la cifra alcanza el 95%. Además, el entorno digital está diseñado para mantener la atención del usuario el mayor tiempo posible mediante algoritmos, recomendaciones personalizadas, reproducción automática de contenido y el conocido “scroll infinito”.

Ante este panorama, los expertos advierten de varios riesgos asociados al uso excesivo de tecnología: problemas de sueño, adicción a las pantallas, ciberacoso, desinformación o exposición a contenidos inapropiados. También señalan el impacto que pueden tener los algoritmos en la forma en que los jóvenes perciben la realidad, ya que solo muestran una parte del mundo filtrada por intereses y comportamientos previos.

Por ello, la guía insiste en que el papel de los adultos es fundamental. Predicar con el ejemplo, interesarse por lo que los hijos hacen en internet y acompañarlos en su aprendizaje digital puede marcar la diferencia. Más que prohibir, la clave está en educar: enseñar a verificar información, proteger la privacidad y desarrollar un pensamiento crítico que permita navegar por el mundo digital con mayor seguridad y autonomía.