Dormir poco y mal eleva el riesgo de demencia y accidentes en adultos mayores, advierte el Ministerio de Salud

Especialistas advierten que los trastornos del sueño en adultos mayores no solo afectan su descanso, sino que incrementan el riesgo de demencia, caídas y deterioro de la calidad de vida.

Trastornos del sueño afectan cada vez más a los adultos mayores

En el marco del Día Mundial del Sueño, especialistas del Ministerio de Salud del Perú alertaron sobre el impacto de dormir poco y mal en la salud de los adultos mayores, una problemática que va en aumento y que muchas veces pasa desapercibida.

El doctor Alfredo Stuart Barreto, del Hospital Nacional Cayetano Heredia, explicó que los trastornos del sueño están deteriorando progresivamente la salud física y mental de este grupo etario.

Insomnio y apnea: los trastornos más frecuentes

Entre las principales alteraciones se encuentran el insomnio de conciliación, los despertares frecuentes y el Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño, condiciones que afectan directamente el descanso y la recuperación del organismo.

“El origen es multifactorial. Factores como la ansiedad, la depresión, la obesidad, el estrés y el uso de ciertos medicamentos influyen en su aparición”, detalló el especialista.

Dormir mal aumenta el riesgo de demencia

Uno de los puntos más preocupantes es la relación entre el mal descanso y enfermedades neurodegenerativas. Dormir menos de lo necesario no solo impacta el rendimiento diario, sino que también incrementa el riesgo de desarrollar demencia a largo plazo.

Además, la falta de sueño puede desencadenar trastornos ansioso-depresivos, afectando la estabilidad emocional y la autonomía de los adultos mayores.

Caídas, fracturas y hospitalizaciones: riesgos silenciosos

La somnolencia durante el día es otro de los efectos más peligrosos. Esta condición está directamente relacionada con caídas, fracturas y hospitalizaciones, situaciones que pueden marcar un antes y un después en la calidad de vida de una persona mayor.

En muchos casos, estos episodios generan mayor dependencia y limitan la capacidad de desenvolverse con normalidad.

El uso de medicamentos puede agravar el problema

El especialista también advirtió sobre el uso excesivo de fármacos para dormir, especialmente las benzodiacepinas, que pueden generar dependencia y aumentar el riesgo de accidentes.

Este escenario crea un círculo vicioso: se duerme mal, se recurre a medicamentos y, con el tiempo, se agravan tanto los problemas de sueño como sus consecuencias.

La importancia de la prevención y el diagnóstico temprano

Frente a este panorama, los expertos insisten en la necesidad de detectar a tiempo estos trastornos y tratarlos de manera adecuada. En algunos casos, puede ser necesario el uso de medicación, pero siempre bajo supervisión médica.

También recomiendan hábitos saludables como evitar pantallas antes de dormir, mantener horarios regulares y reducir factores de estrés.

Cuidar el sueño es cuidar la calidad de vida

Dormir bien no es un lujo, sino una necesidad fundamental, especialmente en la vejez. Un descanso adecuado no solo mejora el estado físico y mental, sino que también ayuda a prevenir enfermedades y mantener la independencia.

El llamado de las autoridades es claro: prestar atención a los trastornos del sueño puede marcar la diferencia entre un envejecimiento saludable y uno lleno de complicaciones.