El universo cinematográfico de Nintendo no solo ha regresado, sino que ha reclamado su trono con una fuerza gravitacional imparable. Super Mario Galaxy: la película ha logrado lo que parecía un reto imposible en la industria actual: superar las altísimas expectativas comerciales y convertirse, en apenas unos días, en el mejor estreno de lo que va del 2026. Con una recaudación global de 372.5 millones de dólares, la cinta ha demostrado que la conexión emocional del público con Mario y sus amigos es un motor económico que no conoce fronteras ni crisis de salas.
Durante el fin de semana largo de Semana Santa, la odisea espacial de Mario recaudó 190.1 millones de dólares en los Estados Unidos, marcando uno de los mejores desempeños históricos para este feriado. Este arranque no solo consolida a la franquicia, sino que le ha arrebatado el récord de mejor apertura del año a Proyecto fin del mundo, la cinta de ciencia ficción que lideraba hasta hace poco. Es, en esencia, un triunfo del entretenimiento familiar que ha logrado movilizar a padres e hijos hacia una experiencia colectiva que trasciende el simple visionado de una película.
Récords y tendencias: Una franquicia que juega en las grandes ligas
El éxito de esta secuela no es una casualidad aislada, sino la confirmación de que Mario ya compite con los gigantes de la animación histórica. Según datos de The Hollywood Reporter, la cinta se ha posicionado como el quinto mejor debut mundial en la historia de Universal Pictures. Además, ha logrado que la saga de Nintendo se una al exclusivo club de franquicias animadas, como Shrek, Toy Story y Minions, que han conseguido estrenar dos películas consecutivas por encima de los 100 millones de dólares en su primer fin de semana.
A pesar de que la crítica especializada ha sido algo tibia, otorgándole calificaciones que cuestionan la profundidad de su guion, el público ha respondido con un rotundo A- en CinemaScore. Esta brecha entre los analistas y la audiencia subraya que, para el espectador promedio, el espectáculo visual y el respeto por el material original son prioridades absolutas. Para muchos, entrar a la sala de cine ha sido equivalente a encender la consola: una inmersión total en un mundo vibrante donde la nostalgia y la diversión son las verdaderas protagonistas.
El fenómeno en el Perú: Mario supera sus propias marcas
En el mercado peruano, la «Marimanía» ha alcanzado niveles sin precedentes. Estrenada el pasado jueves 2 de abril, la película no solo consiguió el mejor día de estreno de 2026 en nuestro país, sino que logró atraer a cerca de 130 mil espectadores en su primera jornada. Esta cifra es particularmente relevante porque representa el 82% de todas las entradas vendidas ese día en el Perú, dejando claro que el fontanero de gorra roja no tuvo competencia real en la cartelera local.
Según el analista Maykoll Calderón, este arranque supera con creces los 93 mil asistentes que registró la película original en 2024 durante su debut. Este crecimiento constante en el mercado peruano refleja una tendencia global: el público no se está cansando de Mario; al contrario, está pidiendo más. La incorporación de personajes como Estela (Rosalina) y los destellos (Lumas) ha inyectado una frescura visual que ha resonado con fuerza en las salas nacionales, desde Lima hasta las provincias.
Finalmente, el camino de Mario en la taquilla apenas comienza. Con la meta de alcanzar los 1,360 millones que logró su predecesora, la cinta tiene por delante semanas clave donde el «boca a boca» de los fanáticos será determinante. Por ahora, Nintendo y Universal pueden celebrar: han logrado crear un puente perfecto entre los píxeles y el celuloide, demostrando que, en el 2026, el cine todavía tiene la capacidad de hacernos saltar de emoción, tal como lo hacemos frente al televisor con un mando en la mano.

