El universo de Nintendo vuelve a encender las pantallas, pero esta vez el aterrizaje no ha sido tan suave como muchos esperaban. Tras el fenómeno de 2023, la llegada de Super Mario Galaxy: la película este jueves 2 de abril representa uno de los momentos más ambiciosos para la animación contemporánea. Bajo la dirección de Aaron Horvath y Michael Jelenic, la secuela nos invita a despegar junto a Mario, Luigi y Peach hacia un cosmos lleno de color, incorporando a figuras icónicas como la Princesa Rosalina y el carismático Yoshi. Sin embargo, detrás de la pirotecnia visual, surge una pregunta que inquieta a la audiencia: ¿tiene esta aventura el corazón suficiente para igualar su belleza técnica?
La expectativa era, por decir lo menos, astronómica. La primera entrega no solo conquistó la taquilla con 1,360 millones de dólares, sino que logró unir a distintas generaciones en una sala de cine. No obstante, las primeras reseñas de esta nueva odisea intergaláctica han sembrado dudas. Con un modesto 37 sobre 100 en Metacritic y un 44% en Rotten Tomatoes, la crítica parece coincidir en que la cinta ha priorizado los guiños nostálgicos por encima de una construcción narrativa sólida. Para muchos especialistas, la película se siente como un viaje frenético que, al terminar, deja una sensación de vacío emocional.
Un despliegue estético que cautiva a los fanáticos de Nintendo
No todo son sombras en esta travesía espacial. Quienes busquen una experiencia sensorial pura encontrarán en esta secuela un triunfo de la animación. Medios como «The Seattle Times» aseguran que la película logra sumergir al espectador de tal forma que se siente dentro del legendario videojuego de 2007. Cada planeta y cada galaxia están diseñados con un nivel de detalle que rinde un tributo honesto al legado de la Gran N. Para las familias y los niños, la rapidez y el colorido de la cinta cumplen la promesa de un entretenimiento ligero y vibrante que no da tregua al aburrimiento.
El encanto de la franquicia reside en sus personajes, y en esta ocasión, el reparto de voces añade una capa de frescura necesaria. El regreso de Chris Pratt y Jack Black se ve reforzado por las incorporaciones de Donald Glover como Yoshi y Brie Larson como la enigmática Rosalina. Incluso hay espacio para sorpresas como Glen Powell prestando su voz a Fox McCloud, lo que sugiere que Nintendo está tejiendo un universo cinematográfico mucho más amplio. Para portales como «Collider», este carisma es suficiente para rescatar una trama sencilla, manteniendo viva la magia que caracteriza a estos héroes desde hace décadas.
El dilema del fan service: ¿Cuándo es demasiado?
El punto de fricción más agudo para la prensa especializada radica en la estructura del guion. Críticos de medios de prestigio como Variety y The New York Times han sido implacables, describiendo la experiencia como un «desorden caótico». El argumento principal gira en torno al secuestro de Rosalina y la ambición de Bowser Jr. (interpretado por Benny Safdie) por crear un nuevo planeta, pero para la crítica, esto es solo una excusa para encadenar referencias visuales sin un propósito dramático claro. La sensación es que la película intenta complacer tanto al fanático que se olvida de contar una historia humana y coherente.
La dureza de las reseñas, como la de The Times que califica la experiencia de «tortuosa», contrasta radicalmente con lo que se espera sea un éxito masivo en taquilla. Este divorcio entre la crítica y el público no es nuevo para Mario, pero en esta ocasión parece más marcado. La dependencia absoluta del fan service esos pequeños detalles que solo los jugadores expertos notarán parece haberle jugado en contra a la profundidad de los diálogos y al desarrollo de los conflictos, dejando a los espectadores adultos con la sensación de estar viendo un escaparate de productos en lugar de un film
A pesar de los vientos en contra desde el sector especializado, el fenómeno de Mario es resistente a las críticas. La conexión emocional que millones de personas tienen con estos personajes suele ser más fuerte que cualquier puntaje en un sitio web. La película no solo expande el universo hacia las estrellas, sino que pone a prueba la lealtad de una base de seguidores que, más allá de la lógica narrativa, busca reencontrarse con su infancia en cada salto de Mario.
El estreno en Perú y Latinoamérica este jueves 2 de abril marcará el inicio de la verdadera prueba de fuego: el veredicto del público. ¿Logrará el carisma de los Lumas y la majestuosidad de las galaxias compensar las debilidades de su guion? Solo el tiempo y las cifras de recaudación dirán si Mario ha logrado conquistar el espacio exterior o si, por el contrario, esta vez se ha quedado sin combustible a mitad de camino. Por ahora, el pañuelo está en el aire y la moneda, como siempre, sigue girando.

