El streamer esteadounidense Johnny Somali irá a prisión, en Corea del Sur, 6 meses por besar y realizar actos obscenos a la Estatua de la Paz, monumento ubicado en Seúl que simboliza la explotación sexual de las que fueron víctimas muchas mujeres surcoreanas por parte del ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial. El Tribunal del Distrito Oriental de Seúl dictó la condena en su contra tras acusarlo de difundir material manipulado de carácter sexual y alterar el orden público. Somali se hizo famoso en redes sociales por interceptar y acosar a ciudadanos en las calles.
El creador de contenido digital de 25 años fue acusado de los cargos en mención durante 2024, se le abrió un proceso penal desde noviembre de ese mismo año y se le impidió salir del país hasta el resultado final de su caso. En primera instancia, la fiscalía había solicitado al juzgado surcoreano que al streamer se le ponga una pena que superaba los tres años de cárcel por realizar alteraciones en la vía publica en repetidas ocasiones desde su instancia en el país.
Rechazo desde un inicio
Desde su llegada a Seúl, el streamer estadounidense se convirtió en una de las figuras extranjeras más criticadas y repudiadas por parte de los ciudadanos del país asiático debido a los actos burlescos que hacía en las calles. Muchos cibernautas los calificaron como un «provocador profesional» dispuesto a todo con tal de generar mayor número de vistas en sus canales de difusión digitales. Por ejemplo, se le recuerda por poner música a alto volumen durante sus caminatas y generar disturbios en espacios públicos como autobuses, parque de atracciones y demás.
En el material audiovisual que compartía se aprecian episodios donde los surcoreanos pierden la paciencia ante los constantes actos de hostigamiento que cometía el streamer en su contra. Los comentarios dejados en su video aprobaban el accionar de estas personas. Somali se disculpó, en más de una oportunidad frente a sus cámaras, pero los cibernautas en su gran mayoría no creían o dudaban de sus palabras.
Caso Japón
Antes de llegar a Corea del Sur, el streamer tuvo una primera parada en Japón y su estadía en aquel país, también, estuvo marcada por casos relacionados con la alteración del orden público. Visitaba lugares concurridos en donde molestaba a los ciudadanos gritando en reiteradas oportunidades la palabra «Fukushima», haciendo alusión al accidente nuclear ocurrido en 2011. Asimismo, abordaba medios de transporte masivos y realizaba bromas a los pasajeros en torno a los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.

