El reciente brote de hantavirus detectado en un crucero que partió desde Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, ha vuelto a poner bajo alerta a las autoridades sanitarias internacionales debido a la peligrosidad de una de sus variantes más agresivas: el virus Andes. Aunque se trata de una enfermedad considerada rara, especialistas advierten que mantiene una elevada letalidad y que el Perú no está exento de riesgo, especialmente en zonas amazónicas donde ya se han registrado casos en años anteriores.
El epidemiólogo y exviceministro de Salud del Perú, Percy Minaya, indicó en RPP que el hantavirus no es una enfermedad nueva ni emergente. Precisó que se trata de un virus identificado desde la década de 1930 y cuyo nombre proviene del río Hantan, en Corea, donde fue detectado por primera vez. Actualmente, se reportan alrededor de 150 mil casos al año en el mundo, principalmente en Asia, aunque también existen variantes en Europa y América Latina.
La variante que circula en Sudamérica, conocida como virus Andes, es la única que ha demostrado capacidad de transmisión entre personas, aunque se trata de eventos poco frecuentes.
Percy Minaya detalló que el hantavirus provoca inicialmente síntomas inespecíficos, como fiebre, malestar general, diarreas y dolores musculares. El cuadro puede agravarse rápidamente y derivar en insuficiencia renal o en un síndrome cardiopulmonar severo, que es la manifestación predominante de la variante Andes presente sobre todo en Argentina y Chile.
¿Cómo se transmite el hantavirus?
El exviceministro sostuvo que el contagio ocurre principalmente por inhalación de partículas contaminadas provenientes de orina, saliva o heces secas de animales infectados, y no necesariamente por contacto directo con los roedores. Este mecanismo fue clave en varios brotes registrados en el sur argentino, especialmente en zonas turísticas como San Martín de los Andes, Neuquén y Ushuaia.
Minaya precisó que existen cerca de 90 especies distintas de hantavirus y al menos 20 variantes relevantes en América Latina. Entre ellas figuran las cepas Andes, río Negro, Mamoré y la denominada virus Sin Nombre, identificada en Estados Unidos. Cada una presenta diferencias en capacidad de transmisión y gravedad clínica.
En relación al reciente brote en el crucero, aún no se ha determinado con precisión dónde ocurrió el contagio. Una de las hipótesis es que los pasajeros se infectaran durante excursiones en tierra. Otra posibilidad es que roedores hayan anidado dentro de la embarcación mientras permaneció atracada en puertos del sur argentino.
¿Qué riesgo representa en la actualidad para el Perú?
Pese a la alarma generada por el caso del crucero, el epidemiólogo consideró que no existe un riesgo inmediato de pandemia similar al COVID-19. El hantavirus mantiene una transmisión limitada y los protocolos epidemiológicos permiten controlar brotes mediante aislamiento, rastreo de contactos estrechos y vigilancia clínica.
El riesgo de expansión masiva es muy bajo. Lo importante es identificar rápidamente a quienes tuvieron contacto estrecho y mantener observación epidemiológica.
Pese a que el Perú posee tecnología de biología molecular y personal capacitado para identificar infecciones, el experto advirtió que la falta de epidemiólogos limita la respuesta ante nuevas amenazas sanitarias. Por ello, Minaya subrayó la urgencia de intensificar la vigilancia en la Amazonía y educar a la ciudadanía sobre prevención, especialmente para evitar el contacto con roedores en zonas rurales o espacios cerrados.

