Dentro del ecosistema de Apple, AirDrop se ha convertido en una de las herramientas más prácticas para compartir archivos entre dispositivos. Está disponible en iPhone, iPad y Mac, y permite enviar fotos, videos, documentos o enlaces sin necesidad de cables ni aplicaciones externas. Su funcionamiento combina Bluetooth para detectar equipos cercanos y Wi-Fi para realizar la transferencia de manera rápida y cifrada.
Aunque muchos usuarios la asocian con versiones recientes del sistema, la función fue presentada en 2011 y luego integrada de forma progresiva a los distintos sistemas operativos de la marca. Con la llegada de iOS 17, el proceso se simplificó aún más: basta con acercar dos dispositivos compatibles para iniciar el intercambio, haciendo la experiencia casi automática.
Sin embargo, mantener AirDrop activado permanentemente puede implicar ciertos riesgos. Cuando la opción está configurada para recibir archivos de “Todos”, cualquier persona cercana puede detectar el dispositivo y enviar contenido sin previo aviso. Esto ha dado lugar a situaciones incómodas en espacios públicos, donde algunos usuarios han recibido imágenes o archivos no solicitados.
Además del factor social, también existe una dimensión de privacidad. Aunque las transferencias están cifradas, tener la función abierta amplía la superficie de exposición del equipo. En entornos concurridos como aeropuertos, universidades o transporte público podría facilitar intentos de envío masivo o exploración de dispositivos visibles.
Por eso, especialistas en ciberseguridad recomiendan configurar AirDrop en modo “Solo contactos” o desactivarlo cuando no se esté utilizando. Este simple ajuste reduce significativamente el riesgo sin perder la comodidad de la herramienta. Activarlo únicamente cuando sea necesario es una práctica que equilibra funcionalidad y protección.
En definitiva, AirDrop es una de las innovaciones más útiles del ecosistema Apple, diseñada para simplificar la vida digital. Pero, como ocurre con muchas tecnologías, su uso responsable marca la diferencia. La comodidad no está reñida con la seguridad: basta con revisar la configuración para mantener el control.

