Especialistas recomiendan un acompañamiento progresivo de los padres para facilitar la adaptación escolar y prevenir cuadros de ansiedad.
El inicio del año escolar implica un cambio importante en la rutina de los niños, quienes deben adaptarse a nuevos horarios, compañeros y entornos. Este proceso puede generar nerviosismo o ansiedad, por lo que el acompañamiento de los padres resulta fundamental, señaló el Seguro Social de Salud (EsSalud).
La psicóloga Fiorella Rázuri, del Hospital Nacional Alberto Sabogal Sologuren, explicó que el temor ante situaciones nuevas es una reacción natural en la infancia. “Se trata de una experiencia distinta. Los niños aún no están habituados a la dinámica escolar y ello puede generarles ansiedad; sin embargo, la forma en que los padres manejan la situación es determinante”, precisó.
Señales de alerta
Según la especialista, en los primeros días pueden presentarse llanto, temor o conductas evasivas. No obstante, si estas manifestaciones se prolongan por varias semanas, podrían indicar un cuadro de ansiedad que requiere evaluación profesional.
Cambios en el sueño, irritabilidad constante o enfermedades recurrentes sin causa aparente también pueden ser señales de que el menor no está logrando adaptarse adecuadamente.
El rol clave de los padres
Rázuri destacó que los niños suelen imitar las conductas de sus padres. Si perciben angustia o despedidas prolongadas, pueden intensificar su propia ansiedad. Por ello, recomienda que las despedidas sean breves y seguras, transmitiendo confianza y recordándoles que serán recogidos a la salida.
Asimismo, aconseja preparar previamente al menor mediante conversaciones claras y sencillas sobre cómo será su rutina diaria. Hablar del colegio durante momentos cotidianos —como el almuerzo o la cena— ayuda a naturalizar el cambio y reducir la incertidumbre.
Otra estrategia útil es visitar el colegio antes del inicio de clases para que el niño conozca el aula y al docente. Esto disminuye el temor a lo desconocido y genera mayor seguridad.
Acompañamiento progresivo
La psicóloga indicó que el acompañamiento inicial puede durar una o dos semanas, pero debe reducirse progresivamente para fomentar la autonomía. “Aceptar que el niño está creciendo también implica darles su espacio”, señaló.
Reforzar los logros es igualmente importante. Validar emociones y reconocer avances —como adaptarse en pocos días o hacer nuevos amigos— fortalece la autoestima y consolida el proceso de adaptación.
Además, se recomienda fortalecer el vínculo después de clases con actividades sencillas, como ir al parque o compartir un momento especial, para que el menor sienta apoyo constante ante cualquier dificultad.
En el caso de los adolescentes
Para los adolescentes, el retorno a la rutina tras las vacaciones también puede resultar desafiante. La especialista sugiere involucrarlos en la organización de horarios y en decisiones relacionadas con el regreso a clases, como la compra de útiles o la elección de la mochila, para que se sientan parte activa de esta nueva etapa.
Con estas recomendaciones, EsSalud busca promover un inicio de año escolar saludable, donde el cambio sea asumido de forma progresiva y con el respaldo emocional necesario.

