Con más de 70 años de servicio, la Clínica San Juan de Dios de Lima se ha consolidado como un referente nacional en rehabilitación, traumatología y atención pediátrica especializada. Este 2025, en el marco del relanzamiento de la nueva imagen institucional de la Orden Hospitalaria en América Latina y El Caribe, el centro reafirma su compromiso con una atención médica integral que incluye no solo la parte física, sino también el acompañamiento espiritual y emocional del paciente y su familia.
Conversamos con la Dra. María Cristina Márquez Gonzáles, quien nos detalla el enfoque multidisciplinario que aplican, los servicios especializados que ofrecen y los valores que distinguen a esta clínica de otras instituciones privadas de salud en el país.
¿Cómo nace la idea de relanzar la imagen de marca de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios?
La idea de relanzar la marca surge como parte de una renovación integral de nuestros servicios. En la Clínica San Juan de Dios de Lima brindamos atención de emergencia, laboratorio e imágenes las 24 horas. Contamos con hospitalización, sala de operaciones, UCI para adultos y un amplio centro de rehabilitación tanto para adultos como para niños. Además, disponemos de un centro especializado para pacientes con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Nuestro valor diferencial radica en que no solo vemos al paciente como un ser biológico, sino también como un ser espiritual. Contamos con un área de pastoral de la salud que brinda soporte emocional a quienes lo necesitan, ya sea por enfermedad, duelo o situaciones críticas como una UCI. Esta orientación responde al carisma de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que lidera nuestra red y promueve la espiritualidad, vocación, calidez y respeto en la atención.
¿Qué representa este cambio para todos los centros de salud vinculados a la Orden Hospitalaria?
Una renovación y un compromiso con los pacientes que tenemos.
¿Cuál es el mensaje que quisiera transmitir con esta renovación?
Que los pacientes nos vean como una opción para atender sus problemas de salud, porque aquí se les brinda atención con mucha calidad y calidez. Todo el equipo de San Juan de Dios está preparado para responder a la demanda que cada paciente pueda generar.
Entonces, hablando ya de cambios visibles, ¿cómo se refleja esta nueva imagen en la atención que reciben los pacientes?
Estamos ampliando el staff médico, ofreciendo más especialidades, repotenciando el servicio de emergencia y relanzando la sala de operaciones. Realizamos desde cirugías convencionales hasta muy complejas, como de columna, corazón u ortopedia infantil. Contamos con los mejores profesionales de Lima y con médicos peruanos formados en el extranjero.
Y para tener una visión completa, ¿qué áreas o servicios médicos abarca la clínica actualmente?
Contamos con consulta externa en cerca de 40 especialidades, tanto adultas como pediátricas. Tenemos un staff de radiólogos que realizan ecografías e informes de imágenes, y diversas especialidades quirúrgicas en nuestra sala de operaciones. Más de 100 rehabilitadores físicos atienden a adultos y niños. Además, en el centro de TEA trabajamos con neuropediatras, neuropsicólogos, neuropsiquiatras y psiquiatras infantiles. Apostamos especialmente por las subespecialidades pediátricas.
¿Cuáles son las especialidades más reconocidas o más solicitadas por los pacientes?
Históricamente, la más solicitada es la traumatología infantil, en especial la ortopedia, que trata alteraciones congénitas o del crecimiento. Contamos con un amplio staff de traumatólogos pediátricos y un sólido servicio de rehabilitación para reinsertar al niño en su rutina diaria, con apoyo de psiquiatras y terapeutas. Esto ha llevado a ampliar nuestra consulta externa, sumando especialidades como cardiología, reumatología, medicina interna y cirugía, también para los familiares de nuestros pacientes.
¿Nos podría explicar un poco sobre el enfoque multidisciplinario que aplica la clínica en los procesos de rehabilitación?
Sí, claro. El paciente es evaluado por un médico, ya sea traumatólogo o psiquiatra, quien indica qué tipo de terapias necesita. Luego pasa al área de rehabilitación, donde se ejecutan en ciclos. Después retorna al médico para su control posterapia y así se evalúa si continúa o si ya alcanzó el objetivo.
Durante ese proceso, muchos pacientes requieren interconsultas con cardiología u otras especialidades. Ahí está nuestra fortaleza: gracias a consulta externa, pueden ser derivados fácilmente, no solo a áreas clínicas, sino también a salud mental, como psicología o neuropsicología. Eso nos permite brindar una atención verdaderamente multidisciplinaria.
Volviendo al tema del acompañamiento espiritual, ¿qué papel cumple en el proceso de atención y rehabilitación?
El acompañamiento espiritual es clave porque el paciente también tiene una esfera emocional que debe ser atendida para que el tratamiento médico fluya. En casos pediátricos, muchas veces vienen de entornos familiares complejos, y es la familia la que necesita ese soporte para entender lo que está pasando o recibir ayuda social. Eso se canaliza a través del Pastoral de la Salud. Hay familias que hacen grandes esfuerzos para cubrir terapias prolongadas, y eso genera estrés o crisis. Ahí es donde entra Pastoral de la Salud, brindando soporte emocional tanto a los familiares como a los propios pacientes adultos.
¿Cómo actúa el Pastoral de la Salud en casos críticos o situaciones delicadas?
El personal de Pastoral visita diariamente a los pacientes para conversar, conocer cómo se sienten y si desean apoyo espiritual más específico. Por ejemplo, hace poco tuvimos en UCI a un adulto mayor en estado crítico. Su familia pidió que un sacerdote lo visitara para recibir los santos óleos. Se coordinó el ingreso del sacerdote, quien acompañó a la familia y se brindó ese último momento de conexión. Todo el proceso se enfocó en asegurar una muerte digna y en preparar emocionalmente a la familia para el duelo, que no ocurre de un día para otro, sino que requiere acompañamiento.
Entonces, ¿esa sería la principal diferencia con otras instituciones privadas de salud?
Sí. Al estar liderada por la Orden Hospitalaria, la clínica tiene esa mística, una dimensión espiritual que respeta la espiritualidad del paciente y ofrece un acompañamiento emocional constante.
¿Y cómo se integra el personal médico y administrativo a esta mística y valores que caracterizan a la clínica?
Cuando un médico, trabajador o profesional ingresa por primera vez a la clínica, pasa por un proceso de inducción. Una parte importante de este proceso es la inducción con Pastoral de la Salud, en coordinación con Dirección Médica, donde se explica la esencia de la clínica y su mística. Además, durante la entrevista laboral dejamos en claro estos valores. Elegimos a los profesionales en función de ello: deben tener sensibilidad y un enfoque cercano al paciente, acorde a lo que representa nuestra institución.
Antes de concluir, ¿qué tipo de programas sociales o comunitarios desarrolla actualmente la clínica en el Perú?
Uno de los más recientes lo hemos trabajado en la comunidad ‘7 de Octubre’, donde estamos por cerrar un proyecto enfocado en la lucha contra la anemia infantil y la salud bucal. Se atendió a cerca de 300 niños de 0 a 5 años con tamizajes de anemia, tratamiento, charlas de prevención y orientación nutricional. También se realizaron evaluaciones y tratamientos odontológicos.
Otro programa que se mantiene en el tiempo es la atención a pacientes de bajos recursos que llegan a nuestra consulta ambulatoria y requieren cirugías complejas. Gracias a subvenciones como NINJA y convenios con ONGs, estos pacientes pueden operarse pagando un monto mucho menor, con el apoyo de estas instituciones.
Por último, ¿cuál es la visión a futuro de la Clínica San Juan de Dios en cuanto a crecimiento, tecnología y servicio humanizado?
Buscamos ser referentes en todo Lima, porque tenemos un plus que nos diferencia de otras clínicas y nuestros costos también son más accesibles. Esperamos liderar la atención en salud, sobre todo en Lima Centro y Lima Este. Pronto adquiriremos un resonador único en su generación, que cubrirá la demanda desde el centro hasta el cono este, donde no hay uno disponible.
También apuntamos a realizar cirugías más complejas y a ampliar la atención ambulatoria con más especialistas. Próximamente pasaremos una acreditación internacional en terapia física y en nuestro centro TEA, donde ya somos referentes en atención para personas con autismo.

