Se ha comprobado que exfoliar en exceso o aplicarte productos agresivos en el rostro suelen generar deshidratación, sensibilidad y alteraciones de la barrera cutánea, capa más externa de la piel. Al utilizar un tipo de limpiador y productos según el tipo de piel y aplicarlo con mesura, se consigue remover las impurezas sin ninguna alteración.
Betty Fuentes, dermocosmiatra y docente de la Escuela Belleza y Estética Carrión, indica que, antes de comprar productos dermatológicos, se debe tomar en cuenta variables relacionadas con el organismo y estilo de vida. «Las necesidades de la piel pueden variar según factores como la edad, el clima, los tratamientos que se estén realizando o el estado de la barrera cutánea. Por ello, un producto que funciona para una persona no necesariamente tendrá el mismo efecto en otras», expresó.
Conoce cuáles son los principales errores que se comenten al realizarse limpiezas faciales en casa:
Aplicar recomendaciones y consejos que se sugieren en redes sociales
Muchas personas siguen las rutinas faciales que sus influencers favoritos ponen en práctica, sin embargo, pasan por alto que todos tenemos un tipo de piel distinto y pueden estar aplicándose productos inadecuados en el rostro.
Uso de productos agresivos
Si sientes sensación de resequedad, después de culminar tu limpieza facial, quiere decir que te aplicas productos agresivos, lo que elimina componentes protectores de la piel.
Exfoliar muy seguido
El llegarse a exfoliar de manera continua durante el día tiende a deteriorar la capa superficial de la piel y ocasionar mayor sensabilidad.
Frotar en exceso
Una correcta limpieza facial no consiste en frotarte demasiado el rostro, porque la fricción daña tu piel. Los movimientos suaves son lo ideal.
Irse a dormir sin retirarse el maquillaje
El pasar toda la noche con maquillaje encima causa afecciones en tu piel, debido a que los restos de productos cosméticos se mezclan con el protector solar, sudor, sebo y partículas del ambiente.
Es recomendable retirarse el maquillaje primero con agua micelar o una emulsión desmaquillante con la finalidad de retirar todo rastro de cosmético y seguido pasarse un limpiador según su tipo de piel. La doble limpieza es ideal solo cuando se busca retirar un maquillaje de larga duración. Tampoco es necesario utilizar dos limpiadores.
Elige correctamente tu limpiador
Debes adquirir un limpiador de acuerdo a tu tipo de piel. Por un lado, en pieles secas, se recomienda aplicar fórmulas suaves, como cremas, leches o emulsiones. Por otro lado, en pieles grasas, lo mejor es usar geles o limpiadores que permitan controlar la producción de sebo sin degradar la capa protectora de la piel. En cambio, en pieles sensibles o reactivas, lo adecuado es utilizar opciones que no produzcan irritación.
En esa línea, Fuentes indica lo siguiente: «Una rutina efectiva no es necesariamente la que tiene más productos o más pasos, sino la que responde a las necesidades reales de la piel. La limpieza debe ayudar a retirar los residuos acumulados durante el día sin convertir ese cuidado en un proceso agresivo».
Por el contrario, si se presentan molestias o irritación y estas se prolongan con el paso de los días, es necesario simplificar los pasos o dejar de aplicarse los productos. En el caso de no experimentar mejoría se debe acudir con un especialista en dermatología para pasar por evaluación y someterse a tratamiento.

