¿Utilizas la misma contraseña en varias cuentas? Estos errores digitales podrían poner en riesgo tu dinero y tu identidad

Especialista advierte que acciones tan comunes como reutilizar contraseñas o conectarse a redes wifi públicas pueden facilitar el acceso de delincuentes a información personal y financiera.

 

Conectarse a una red wifi gratuita, reutilizar una contraseña o hacer clic rápidamente en un enlace recibido por mensaje son acciones cotidianas para millones de personas. Sin embargo, detrás de estos hábitos aparentemente inofensivos se esconden algunos de los principales riesgos que aprovechan los ciberdelincuentes para acceder a información personal, cuentas bancarias y datos sensibles.

A medida que la vida digital se vuelve más intensa, también evolucionan las modalidades de fraude. Hoy, los delincuentes no solo buscan vulnerabilidades tecnológicas, sino que aprovechan descuidos cotidianos y errores de comportamiento para obtener acceso a información financiera o incluso suplantar la identidad de sus víctimas.

Según explica Helar Herbozo, docente de Posgrado de la Universidad Norbert Wiener, uno de los errores más frecuentes es utilizar la misma contraseña en diferentes servicios y plataformas.

«Cuando una red social, una tienda virtual o cualquier servicio digital sufre una filtración de datos, los delincuentes suelen probar esas mismas credenciales en correos electrónicos, aplicaciones bancarias y billeteras digitales. Una sola contraseña puede dar acceso a múltiples cuentas personales», advierte el especialista.

Por ello, recomienda utilizar claves diferentes para cada servicio importante y, de ser posible, apoyarse en gestores de contraseñas que permitan almacenarlas de forma segura.

Los hábitos digitales que más exponen a los usuarios

La reutilización de contraseñas no es el único comportamiento que incrementa el riesgo de sufrir un fraude digital. Existen otras prácticas frecuentes que pueden facilitar el trabajo de los ciberdelincuentes.

  • Utilizar contraseñas simples o repetidas

Fechas de nacimiento, nombres propios o secuencias numéricas continúan siendo algunas de las claves más utilizadas por los usuarios. Estas combinaciones son fáciles de descifrar mediante programas automatizados y pueden comprometer varias cuentas al mismo tiempo.

  • Conectarse a redes wifi públicas sin verificar su autenticidad

Una de las modalidades más comunes consiste en crear redes falsas con nombres similares a los de aeropuertos, cafeterías, hoteles o centros comerciales. Cuando una persona se conecta a ellas, los delincuentes pueden interceptar parte de la información que comparte durante su navegación.

  • Abrir enlaces sin confirmar su procedencia

Los ataques de phishing siguen siendo una de las herramientas favoritas de los estafadores. A través de correos electrónicos, mensajes de texto o WhatsApp, los delincuentes se hacen pasar por bancos, entidades públicas o empresas reconocidas para generar urgencia y obtener información confidencial.

  • Compartir demasiada información en redes sociales

Publicar ubicaciones en tiempo real, rutinas diarias o fotografías de documentos personales puede facilitar la creación de perfiles falsos y aumentar el riesgo de suplantación de identidad.

  • Realizar compras en sitios poco seguros

Antes de ingresar datos financieros, es importante comprobar que la página web cuente con protocolo de seguridad. Una señal básica es verificar que la dirección comience con «https» y muestre el ícono de candado en la barra del navegador.

  • No revisar periódicamente los movimientos bancarios

Muchos fraudes pasan desapercibidos durante semanas porque las víctimas no monitorean regularmente sus cuentas. Detectar operaciones sospechosas a tiempo puede evitar pérdidas mayores.

La importancia de agregar una capa extra de seguridad

Frente al incremento de los delitos informáticos, los especialistas recomiendan activar la verificación en dos pasos en todas las cuentas posibles. Este mecanismo añade una segunda barrera de protección mediante códigos temporales enviados al celular o generados por aplicaciones especializadas.

De esta manera, aunque una contraseña sea robada o filtrada, el acceso a la cuenta seguirá bloqueado sin esa segunda validación.

Además, los expertos advierten que los fraudes digitales se han vuelto más sofisticados gracias al uso de herramientas de inteligencia artificial. Algunas organizaciones criminales ya utilizan esta tecnología para personalizar mensajes, recrear conversaciones e incluso imitar voces de familiares o conocidos con el objetivo de generar confianza y engañar a las víctimas.

Ante este panorama, la mejor defensa sigue siendo la prevención. Verificar cualquier solicitud de dinero por un canal alternativo, conversar sobre seguridad digital en el entorno familiar y mantenerse informado sobre las nuevas modalidades de fraude son medidas que pueden marcar la diferencia al momento de proteger la información personal y financiera.