Inma Rubiales, a sus 22 años, se ha convertido en una gran figura en la literatura juvenil. Autora de varios éxitos en plataformas digitales, su primer libro «Un amigo gratis» alcanzó gran reconocimiento, dando paso a su incursión en el mercado editorial tradicional. Rubiales ha sido elogiada por su habilidad para conectar con sus lectores a través de historias auténticas y personajes bien desarrollados.
Magacín 24.7 conversó con esta joven escritora sobre su evolución como en el mundo literario, su reciente novela «Todos los lugares que mantuvimos en secreto» y sus perspectivas sobre el impacto de sus obras.
¿Cuándo fue el momento específico cuando inició tu amor por la escritura?
Empecé a escribir mientras me saltaba las clases del conservatorio. Me escapaba a la biblioteca para leer, y después de acabar todos los libros, comencé a escribir mi propia historia en un cuaderno de pentagramas que no utilizaba.
Tu primer libro, “Un amigo gratis”, pasó de Wattpad a publicación en papel, y ver tu trabajo publicado debió ser una experiencia increíble.
Fue una experiencia realmente extraña. Ver el libro impreso y darme cuenta de que esas palabras eran las que había escrito yo misma fue asombroso. De hecho, fue una de las primeras veces en mi vida que lloré de felicidad.
¿Cuál crees que ha sido la clave para conectar tan bien con tu audiencia?
Creo que la clave está en escribir con sinceridad. Yo escribo sobre cosas muy mundanas, cosas que o me han pasado a mí o le han pasado a personas de mi entorno, para que el lector se identifique. Y de alguna manera eso hace que luego la gente cuando abre el libro se vea reflejada. Además, disfrutar de lo que uno hace y escribir con pasión también hace que el lector lo note.

En tu novela “Todos los lugares que mantuvimos en secreto” se desarrolla en Finlandia. ¿Por qué escogiste ese lugar?
Fue un poco por destino. Buscaba un lugar con nieve, bosques y cabañas para ambientar la novela, cuando una amiga me dijo: «¿Por qué no pruebas en Finlandia?» Me sorprendió, ya que solo conocía Finlandia por el frío. Esa noche, por curiosidad, abrí Google Maps y solté el muñequito en un punto aleatorio de Finlandia. Cayó en Sarkola, un pequeño pueblo con nieve, bosques, lago y muelle, exactamente lo que buscaba. Decidí que debía ser el lugar para mi novela.
También ahí abordas temas muy delicados como el duelo y la muerte…
Siempre he sido muy empática y me resulta fácil ponerme en el lugar de los demás. Al escribir sobre temas delicados como el duelo, me meto en la mente del personaje para que sea él quien cuente la historia. Por ejemplo, cuando escribo sobre Maeve, me convierto en ella. Además, investigo a fondo y cuento con el apoyo de mi madre, psicóloga, a quien consulto cuando tengo dudas sobre cómo tratar estos temas con respeto.
Respecto a los protagonistas, ¿qué aspectos de Maeve y Connor crees que conectan más con tus lectores?
Maeve conecta con las lectoras debido a sus inseguridades, tanto sobre su físico como sobre su vida en general. Ella teme morir sin haber hecho algo que valga la pena y se pregunta constantemente si realmente está viviendo la vida que desea. Esta preocupación es algo con lo que muchas personas pueden identificarse. En cuanto a Connor, es un chico muy bueno para los demás pero muy duro consigo mismo. Creo que todos conocen a alguien así o incluso han sido esa persona en algún momento.
¿Cómo manejas la presión de la fama y la recepción en eventos con largas colas de seguidores?
No es presión ninguna presión, yo lo disfruto mucho. Mis lectores son maravillosos; me llenan de regalos, cartas y manualidades que valoro mucho. Me siento cómoda y no siento presión, aunque a veces es un dilema decidir si firmar rápidamente para ver a todos o tomármelo con calma para hablar más con cada uno. En general, todo es maravilloso y no tengo quejas, estoy viviendo mi sueño.
Entre tantos regalos, debes tener algunos que te gusten en particular…
Me encanta recibir ilustraciones de los personajes, que tengo colgadas en mi habitación y en mi despacho como fuente de inspiración. También me regalan peluches para mi perro, llaveros y hasta comida. En Perú, por ejemplo, me dieron un patito con un libro de «El arte de ser nosotros», algo que está de moda aquí y me pareció muy gracioso. También me regalan mucha comida.

Ahora que estas en Perú, ¿cómo te sientes al poder conectar con los lectores peruanos, pero ya en persona?
Para mí es alucinante. Siempre soñé con dedicarme a la escritura, y cuando pude empezar a publicar mis novelas, empecé a soñar con viajar para presentarlas en todo el mundo. Poder estar en Perú y conocer a mis lectores aquí es genial. También tendré la oportunidad de ir a Colombia y ya he visitado Chile; el poder visitar distintos lugares es increíble.
¿Qué mensajes esperas que los lectores peruanos se lleven después de leer esta última novela?
Creo que “Todos los lugares que mantuvimos en secreto” es una de esas novelas que lees en invierno con un chocolate caliente, sentado en la chimenea con tu manta en el sofá. Aporta gran serenidad que terminas de leerla con una sensación de confort. Espero que las novelas les hagan pasar un buen rato, espero que lloren un poquito, que nunca está mal y que sobre todo les hagas reír, les haga sonreír.
Por último, ¿qué consejo les darías a los jóvenes que quieren empezar el camino de la escritura?
Recomiendo a quienes quieran empezar a escribir que lo hagan sin miedo ni ansias de perfección. Siéntense, dejen fluir la inspiración y ya tendrán tiempo para corregir los errores. Escribir sobre un borrador mediocre es más fácil que empezar con una página en blanco. Dejen de tener miedo, siéntense, escriban y disfruten, porque esa pasión se transmite a los lectores.

