La belleza en Hollywood: ¿Cuáles eran los trucos más raros de las actrices del pasado?

El antiguo Hollywood, con sus excentricidades y obsesiones, muestra cómo la belleza ha sido percibida y perseguida a lo largo de la historia.
Belleza en Hollywood antiguo

El antiguo Hollywood era un lugar de ensueño y glamour, donde las estrellas del cine brillaban. Pero detrás de esa fachada de perfección se escondía un mundo de extravagancia y misterio, donde las celebridades buscaban la belleza a cualquier precio.

Figuras icónicas como Marlene Dietrich, Rita Hayworth, Marilyn Monroe y Joan Crawford nos dejaron un legado de secretos y rituales de belleza que hoy en día podrían parecernos impensables. Algunas de sus prácticas eran tan extremas que puede provocar escalofríos, mientras que otras se han convertido en tendencias que aún siguen en pie.

Polvo de oro en las pelucas

Marlene Dietrich exigía un toque de lujo para su cabello: polvo de oro espolvoreado sobre sus pelucas. Este detalle extravagante, relatado en «Max Factor: The Man Who Changed the Faces of the World», refleja su estilo único y su estatus como ícono del glamour hollywoodense. Dietrich, conocida por su belleza y sofisticación, buscaba un brillo especial en pantalla, realzando su aura de estrella.

Colgarse boca abajo a diario

Fannie Ward, famosa por su eterna juventud, se colgaba boca abajo durante 30 minutos al día. Convencida de que esto estimulaba el flujo sanguíneo hacia el rostro, Ward atribuía su lozanía a esta práctica.

A pesar de las especulaciones sobre cirugías plásticas, ella insistía en que este método era la clave de su belleza. Un artículo en Harper’s Bazaar explicaba que colgarse boca abajo permitía que la sangre llegara a la piel del rostro, nutriéndola y revitalizándola.

Bajar la velocidad al conducir para evitar la caída de los senos

El magnate Howard Hughes, conocido por sus excentricidades, tenía una particular visión sobre la belleza femenina. Según el libro «Hollywood’s Second Sex: The Treatment of Women in the Film Industry, 1900–1999», Hughes ordenaba a sus choferes reducir la velocidad en lomas de burro, convencido de que esto evitaba que la gravedad afectara el busto de las mujeres que vivían con él. 

Tratamiento electrolítico en el cabello

La estrella Rita Hayworth, de raíces españolas, se sometió a un cambio radical para encajar en los estándares de la época. Mediante electrólisis y tintes, modificó su cabello para lucir «menos étnica», convirtiéndose en la icónica diva de los años 40.

Golpearse la mandíbula y echar sal en productos de skincare

Ida Lupino, actriz y cineasta, propuso en 1940 exfoliar con sal y crema, y ​​dar golpecitos en la mandíbula para tonificar.

Pegarse cinta adhesiva en el entrecejo

Selena Royle recomendaba cinta adhesiva entre las cejas para prevenir las líneas de expresión. Aplicándola durante las tareas del hogar, aseguraba una piel lisa y joven.

Dar 20 aspas de molino cada noche

La actriz Frances Starr realizaba 20 giros completos como molino antes de dormir para conservar su energía y vitalidad. Esta rutina nocturna, según ella, la mantenía joven y combatía la indigestión.

Separar las pestañas con un imperdible

 Audrey Hepburn tenía un truco singular para lograr su mirada de ojos grandes: separaba cada pestaña con un imperdible tras aplicar rímel. Esta técnica meticulosa, aunque efectiva, resaltaba sus expresivos ojos.

Usar cinco labiales para crear el tono perfecto

Marilyn Monroe, reconocida por sus labios sensuales, empleaba una técnica innovadora para la época: aplicaba cinco tonos diferentes de labiales y brillos. Combinando colores claros y oscuros, creaba un efecto de volumen y dimensión que se convirtió en su sello distintivo y que hoy en día sigue siendo popular.

Limpiarse los ojos con ácido bórico

Joan Crawford lavaba sus ojos con ácido bórico y agua fría para una mirada radiante. Además, utilizaba huevos crudos para el cabello y mezclaba champú con vino tinto o ron, revelando secretos de belleza poco usuales.

Los trucos de belleza del viejo Hollywood reflejan una era donde la búsqueda de la perfección no conocía límites, ofreciendo un fascinante vistazo a las excentricidades que definieron la estética de la época dorada del cine.