En el marco del Día Internacional de la Mujer, el trabajo de las investigadoras cobra especial relevancia en áreas clave como la salud. Un ejemplo de ello es la participación de la médica peruana Dra. Lía Rebaza, especialista de la red de salud Auna, en un estudio internacional que busca transformar la forma en que se trata el cáncer de mama mediante cirugías menos invasivas.
Según la Organización Panamericana de la Salud, el cáncer de mama afecta cada año a más de 220 mil mujeres en Latinoamérica. En el Perú, las cifras del Observatorio Global del Cáncer señalan que más de 7 mil mujeres reciben este diagnóstico anualmente. Frente a este panorama, encontrar tratamientos que reduzcan las complicaciones médicas sin comprometer la recuperación se vuelve una prioridad para la comunidad científica.
En ese contexto surge el estudio internacional AXSANA, del cual la Dra. Rebaza forma parte como investigadora. Este proyecto reúne a centros médicos de Europa y otros países del mundo para evaluar nuevas estrategias en el manejo de los ganglios axilares en pacientes con cáncer de mama. El Perú destaca como el único país de América Latina incluido en esta investigación global.
Durante décadas, el procedimiento estándar consistía en retirar todos los ganglios de la axila durante la cirugía. Sin embargo, esta intervención puede generar secuelas importantes, como hinchazón crónica del brazo conocida como linfedema, dolor persistente o limitaciones en el movimiento del hombro, factores que impactan directamente en la calidad de vida de las pacientes.
El estudio compara tres técnicas quirúrgicas distintas. Una de ellas es la biopsia del ganglio centinela, que consiste en retirar únicamente los primeros ganglios a los que podría haberse extendido el cáncer. Otra técnica es la disección axilar dirigida, que permite identificar y extraer el ganglio previamente marcado junto con el centinela. Finalmente, también se analiza la disección completa, considerada durante muchos años como el tratamiento estándar.
Los resultados presentados hasta ahora muestran que no existen diferencias significativas en la supervivencia ni en el riesgo de recaída entre estas técnicas. Sin embargo, los procedimientos más conservadores registran una menor morbilidad, lo que significa que en ciertos casos es posible retirar menos tejido durante la operación sin reducir las probabilidades de recuperación.
Para la Dra. Rebaza, estos hallazgos representan un avance importante en la medicina oncológica. “La evidencia demuestra que podemos mantener la seguridad oncológica evitando cirugías más complejas sin afectar las posibilidades de recuperación”, explicó. Su participación en este estudio también refleja el creciente rol de las mujeres en la investigación científica, especialmente en áreas que buscan mejorar la salud y la calidad de vida de otras mujeres.

