La banda infantil argentina conversó con la revista sobre el impacto de su música en las familias, las historias que marcaron su carrera y su esperado regreso a Lima con dos funciones este 28 de julio.
Durante los últimos años, Pequeño Pez ha logrado convertirse en mucho más que un proyecto musical infantil. Con canciones cargadas de juego, emociones y aprendizaje, la banda liderada por Ceci Peredo e Iván Fonrouge se ha transformado en una compañía cotidiana para miles de familias alrededor del mundo, acompañando desde los primeros años de vida hasta momentos profundamente significativos en el crecimiento de muchos niños.
A pocos meses de regresar a Perú con dos funciones en Lima, el dúo argentino conversó con la revista sobre el verdadero significado detrás de sus canciones, el vínculo que construyeron con las familias y las experiencias que les recuerdan constantemente por qué nació Pequeño Pez.

“Respetamos a todas las infancias por igual”
Tras cumplir 10 años de trayectoria, Ceci e Iván aseguran que la esencia del proyecto se ha mantenido intacta desde el primer día: crear contenido genuino, respetuoso y pensado realmente para las infancias.
“Nosotros tenemos un mensaje muy claro con nuestras canciones y con lo que queremos transmitir. Respetamos a todas las infancias por igual”, comentaron durante la entrevista.
Lejos de seguir tendencias pasajeras o adaptar su contenido a modas del momento, Pequeño Pez ha construido una identidad basada en el juego, la creatividad y la conexión emocional con los niños y sus familias. Para ellos, precisamente ahí radica una de las claves más importantes de su éxito internacional.
“Hay algo que es universal, que es el juego”, explicaron. “Nosotros llevamos el juego a través de las canciones y ahí te das cuenta de que no importa el idioma, la cultura o qué tan lejos estemos; en el juego nos entendemos todos y conectamos por igual”.
Esa filosofía los ha llevado a conectar con familias de distintos países de Latinoamérica, incluso en lugares donde el idioma no necesariamente es el mismo. Sin embargo, aseguran que la música, el movimiento y las emociones terminan creando un lenguaje compartido entre todos.
Música para niños… y también para los padres
Uno de los aspectos más valorados de Pequeño Pez es que sus canciones no solo logran cautivar a los más pequeños de casa, sino también a los adultos que los acompañan diariamente.
Para Ceci e Iván, eso no ocurre por casualidad. Detrás de cada canción existe un trabajo cuidadoso y una responsabilidad enorme respecto al contenido que entregan a las familias.
“Cada canción la hacemos con muchísimo cuidado. Investigamos el género, cómo la vamos a tocar y cómo la vamos a transmitir”, explicaron.
Además, reconocen que desde el inicio entendieron que detrás de cada niño existe un adulto eligiendo qué contenido compartir durante la crianza.
“Nosotros trabajamos mucho con bebés y primera infancia, entonces siempre sabemos que hay un adulto atrás compartiendo esas canciones. Por eso componemos pensando también en ellos, en acompañarlos y en ser herramientas para criar”, señalaron.
Esa dedicación ha hecho que muchas familias encuentren en Pequeño Pez no solo entretenimiento, sino también una experiencia cercana, segura y emocionalmente significativa.
“Los padres valoran muchísimo que nuestra música sea trabajada con responsabilidad y cariño, porque saben que esas canciones acompañarán a sus hijos durante toda su vida”, agregaron.

Las historias que jamás olvidarán
Aunque el proyecto ha alcanzado cifras enormes en plataformas digitales y escenarios emblemáticos como el Teatro Gran Rex o el Broadway, ambos artistas coinciden en que lo más importante no son las reproducciones ni los números, sino las historias humanas que han conocido a lo largo del camino.
A través de conciertos, mensajes y encuentros con familias, Pequeño Pez ha recibido cientos de testimonios sobre niños que encontraron en su música una compañía especial durante distintas etapas de su desarrollo.
“Hay familias que nos cuentan que sus hijos aprendieron a hablar con nuestras canciones o que empezaron a moverse gracias a la música”, relató Iván.
Sin embargo, una de las experiencias más emotivas que recuerdan ocurrió recientemente con un niño que utilizaba un implante coclear.
La madre de un pequeño contó a Ceci que, durante los primeros años, el niño rechazaba constantemente el implante y se lo quitaba todo el tiempo. Todo cambió cuando comenzó a escuchar las canciones de Pequeño Pez.
“Cuando empezó a escuchar Pequeño Pez, se lo dejó y nunca más se lo quiso sacar”, recordó emocionada.
Historias como esa son las que les permiten dimensionar el verdadero impacto que tiene el proyecto en la vida de muchas familias.
“Más allá de las reproducciones y de todo lo gigante que se volvió esto, nuestro objetivo siempre fue acompañar a los niños”, afirmaron. “Saber que las familias cuentan con nosotros hoy en día es algo impagable”.
El esperado regreso a Perú
Como parte de su gira por la región, Pequeño Pez regresará a Lima este 28 de julio con dos funciones en el Centro de Convenciones Maracaná, a las 2:00 p. m. y 5:30 p. m.
La banda aseguró sentirse especialmente emocionada por reencontrarse con el público peruano, sobre todo después del cariño que recibieron durante su anterior visita al país.
“Muchas familias nos escribían constantemente pidiendo que volviéramos, y muchas otras no pudieron vernos la vez pasada, así que estamos felices de compartir ahora con nuevas familias también”, comentaron.
El espectáculo promete combinar música en vivo, personajes, juegos e interacción constante con el público, manteniendo la esencia que ha convertido a Pequeño Pez en una experiencia familiar completa.
Con una propuesta donde la música y las emociones caminan de la mano, Ceci e Iván continúan demostrando que, a veces, las canciones más pequeñas pueden terminar dejando las huellas más grandes.

