En una ceremonia inaugural marcada por la música, el espectáculo y el inicio oficial del Mundial 2026, una de las apariciones que más conversación generó no estuvo relacionada directamente con el fútbol. Antes de que comenzaran las presentaciones de artistas como Shakira, J Balvin, Belinda o Los Ángeles Azules, dos gigantescos Labubu hicieron acto de presencia en el Estadio Azteca, captando la atención de miles de espectadores y generando preguntas inmediatas en redes sociales.
La presencia de los personajes en el partido inaugural entre México y Sudáfrica no parece una acción aislada. Llega en un momento en el que la compañía china acelera la expansión internacional de su universo de personajes y busca posicionar a Labubu mucho más allá del coleccionismo.
Pop Mart lleva su franquicia estrella al escenario más grande del fútbol
El Mundial de la FIFA es uno de los eventos con mayor alcance mediático del planeta. Por eso, la aparición de los Labubu en la ceremonia inaugural representa una plataforma de exposición difícil de igualar para cualquier marca de entretenimiento.
La acción forma parte de una estrategia más amplia para insertar a los personajes en espacios de consumo masivo y acercarlos a audiencias que quizás nunca han comprado una figura coleccionable. En lugar de limitarse a las comunidades de fans, Pop Mart busca convertir a Labubu en una franquicia reconocible para el público general.
La propia FIFA ha contribuido a ese objetivo mediante el lanzamiento de una figura oficial inspirada en el torneo. El personaje aparece vestido con uniforme de fútbol, botines y una réplica de la Copa del Mundo, fusionando el universo visual de Labubu con uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
Los Labubus se adueñan de la inauguración del Mundial 2026: de las blind boxes a una franquicia global
Aunque para muchos parecen una novedad, los Labubu nacieron hace más de una década. El personaje fue creado en 2015 por el ilustrador hongkonés Kasing Lung como parte de la serie de cuentos The Monsters.

El gran punto de inflexión llegó en 2019, cuando Pop Mart transformó a los personajes en figuras distribuidas mediante el formato blind box o cajas sorpresa. El sistema, que impide conocer qué figura contiene cada caja hasta abrirla, impulsó el coleccionismo y convirtió a algunas ediciones en piezas altamente codiciadas dentro del mercado de reventa.

