La Retinopatía Diabética (RD) es una afección común en individuos diabéticos que, de no ser tratada de manera oportuna y eficaz, puede conllevar a la pérdida completa de la visión. Cuando los niveles de glucosa en la sangre se encuentran elevados, ocasionan daños en los vasos sanguíneos de la retina, generando inflamación, filtraciones de líquido y obstrucción del flujo sanguíneo, y en los casos más graves, ceguera.
La doctora Fiorella Norabuena, oftalmóloga de la Clínica Ricardo Palma, explica que en sus etapas iniciales, la RD no manifiesta síntomas perceptibles. A medida que progresa, puede producir visión borrosa, aparición de zonas en blanco u oscuras, percepción de lo que comúnmente se denomina «moscas volantes», fluctuaciones en la nitidez visual, dificultad para ver en condiciones de baja luminosidad, alteraciones en la percepción del color y eventual pérdida total de la visión.
Para prevenir complicaciones en la salud ocular, la especialista sugiere mantener bajo control los niveles de azúcar en sangre, buscar asesoramiento médico si se padece de hipertensión o afecciones renales, realizar consultas periódicas al oftalmólogo para someterse a exámenes oculares con pupila dilatada, estar atento a cualquier cambio en la visión y acudir sin demora al especialista en caso de detectarlos, así como cumplir rigurosamente con el tratamiento prescrito para evitar el progreso de la RD.
¿Cómo se consigue el diagnóstico?
El diagnóstico de esta condición implica el uso de gotas oftálmicas para dilatar la pupila y permitir al oftalmólogo examinar el interior del ojo. Luego, el médico puede optar por diversas pruebas para obtener una evaluación precisa:
- Angiografía con fluoresceína: Consiste en la inyección de un tinte amarillo en una vena, seguida de la captura de imágenes de la retina mientras el tinte circula por los vasos sanguíneos, revelando posibles obstrucciones o anomalías.
- Tomografía de coherencia óptica (OCT): Proporciona imágenes detalladas del grosor de la retina para detectar y medir la hinchazón de la mácula, responsable de la visión central detallada y aguda.
- Angiografía por tomografía de coherencia óptica (OCTA): Esta técnica avanzada permite visualizar y analizar los vasos sanguíneos de la retina de manera detallada y no invasiva.
Opciones de tratamiento
El tratamiento de la RD varía según su etapa. Puede incluir el control de los niveles de azúcar en sangre, visitas regulares al oftalmólogo, medicamentos para reducir la inflamación de la mácula, cirugía láser para sellar vasos sanguíneos con pérdidas y vitrectomía para eliminar el gel vítreo y la sangre de los vasos anormales en la parte posterior del ojo.
La RD representa una de las principales causas de ceguera en pacientes diabéticos. Por ello, es fundamental que quienes padecen esta enfermedad acudan a su endocrinólogo y oftalmólogo para cuidar su salud visual.

