El desfile Eterno de Willy Chavarría en el Paris Fashion Week rompió desde el inicio con cualquier estructura tradicional. El show comenzó con retraso y una escena cargada de dramatismo: Mon Laferte apareció sentada sobre una cama en plena pasarela, envuelta en un abrigo de leopardo y un vestido rojo intenso, interpretando Femme Fatale en una puesta en escena más cercana al cine que a la moda.
La narrativa avanzó como un “living film”. La cámara siguió a Lunay, quien se vistió frente al público antes de salir a cantar «Ojalá», marcando el inicio formal del desfile. Las primeras salidas apostaron por una sastrería de inspiración ochentera y noventera, con trajes estructurados, hombreras exageradas y una paleta dominada por negros, grises y azules, atravesada por una elegancia rebelde.
El relato mutó con la aparición del italiano Mahmood y un elenco diverso que incluyó a Julia Fox, Farida Khelfa y Romeo Beckham. La pasarela se volvió más ecléctica y nocturna, combinando cuero, denim y estampados, evocando una calle sofisticada pero peligrosa, donde la moda dialogaba con la performance y la actitud urbana.
Uno de los momentos más comentados llegó con Santos Bravos, el proyecto musical liderado por el cantante peruano Alejandro Aramburú. La boyband tomó la pasarela con «0%», inyectando una energía joven y contemporánea que conectó directamente con el público y marcó el giro más urbano del desfile.
Las prendas acompañaron ese espíritu: piezas deportivas elevadas, siluetas amplias y una relectura de lo cotidiano desde el lujo. La moda se sintió viva y conectada con la calle. En este bloque también desfiló el cantante mexicano El Malilla, reforzando el cruce entre música y estilo.
La presencia peruana se hizo notar además con Juana Burga, quien apareció con un conjunto marrón chocolate de líneas marciales. Chaqueta estructurada, hombreras arquitectónicas y una falda midi consolidaron una imagen de poder femenino sobrio y elegante.
El clímax llegó con Feid interpretando «INTERLUDE», dando paso al bloque más nocturno del show: lentejuelas, sedas y trajes pensados para ocasiones especiales. El cierre fue puro cine: una pelea escénica entre Lunay y Mahmood, interrumpida por Mon Laferte, mientras Latin Mafia tocaba «Siento que merezco más». Willy Chavarría apareció finalmente junto a sus modelos, dedicando el desfile a “quienes creen en el poder del amor”.

