El 24 de junio de 2009, Michael Jackson se encontraba en Los Ángeles, afinando los detalles para su gira «This Is It», con la que pretendía regresar a los escenarios con la fuerza y el talento que lo caracterizaban. A pesar de padecer de dolores crónicos e insomnio, Jackson estaba decidido a ofrecer al público un espectáculo inolvidable.
Las últimas horas en el escenario
A pesar de las dolencias, Jackson se entregó por completo a los ensayos, enfocándose en las coreografías y la puesta en escena de canciones como «Dangerous», «Thriller» y «Earth Song», esta última siendo la última que interpretó en su vida.
Al finalizar la jornada, Jackson despidió a su equipo con un cálido abrazo y palabras de agradecimiento, expresando su profunda alegría por el trabajo realizado. Su mirada, según el director musical Michael Bearden, transmitía triunfo y seguridad en sí mismo.
El fatídico desenlace de Michael Jackson
Al regresar a su mansión, Jackson recibió la atención de Conrad Murray, su médico personal, quien le administró medicamentos para ayudarlo a descansar. Entre ellos se encontraba el propofol, un potente anestésico que, trágicamente, causaría su muerte.
Se dice que las últimas palabras de Jackson fueron una súplica a Murray por más sedantes, evidenciando su dependencia de estos medicamentos para conciliar el sueño. Poco después de administrar la última dosis, Murray encontró a Jackson sin vida. La noticia de su fallecimiento conmocionó al mundo entero el 25 de junio de 2009.
Tras su muerte, se generó un debate sobre el estado de salud de Jackson y si realmente estaba en condiciones de afrontar una gira tan exigente. Su padre, Joe Jackson, fue uno de los principales críticos de las decisiones que tomó el artista.
Conrad Murray fue condenado por homicidio involuntario por su negligencia en la administración del propofol, cumpliendo dos años de cárcel.
15 años después, la música de Michael Jackson sigue resonando con fuerza. Su recuerdo vive en los corazones de millones de personas que lo consideraron el Rey del Pop.

