Las bajas temperaturas en Lima, que han descendido hasta los 14,1 °C en agosto, han traído consigo un aumento de estornudos, congestión nasal y malestar en miles de personas. Aunque muchos asocian estos síntomas únicamente a resfriados o gripes, los especialistas advierten que también pueden estar relacionados con alergias respiratorias, las cuales suelen confundirse o tratarse de manera incorrecta.
En invierno, factores como la humedad, el encierro y la acumulación de polvo o ácaros en casa se convierten en los principales desencadenantes de cuadros alérgicos. Según el médico internista Dr. Carlos Aliaga, de Lukoll, reconocer las diferencias entre un resfriado común y una rinitis alérgica es clave para evitar complicaciones como sinusitis crónica, infecciones respiratorias o incluso asma.
Uno de los mitos más frecuentes es que las alergias solo aparecen en primavera. Esto es falso, pues los alérgenos están presentes todo el año. De hecho, durante el invierno los espacios cerrados y húmedos aumentan el riesgo de exposición al polvo, al moho y a los ácaros, principales responsables de episodios alérgicos en esta temporada.
Otro punto importante es que, aunque las alergias no tienen cura definitiva, sí pueden controlarse eficazmente. El Dr. Aliaga recomienda combinar la prevención con tratamientos médicos adecuados. “Existen productos como sprays protectores tipo Nasaval Allergy, que forman una barrera nasal en polvo para impedir el ingreso de partículas como polvo, polen y ácaros, sin efectos secundarios”, explica el especialista.
La congestión nasal es otro síntoma que suele generar confusión. Aunque muchas veces se asocia a un resfriado, no siempre tiene origen viral. La rinitis alérgica se diferencia porque sus síntomas se prolongan en el tiempo, no presentan fiebre y suelen ir acompañados de picazón ocular, estornudos repetitivos y secreción nasal acuosa.
El especialista también recuerda que las alergias no distinguen edad. Niños y adultos pueden presentarlas, y en el caso de los más pequeños, es fundamental detectarlas a tiempo. “Muchos niños sufren síntomas respiratorios crónicos sin que los padres lo relacionen con una alergia. Acudir al pediatra o alergólogo evita que estas molestias deriven en sinusitis o asma”, añade Aliaga.
Finalmente, desmentir la creencia de que las alergias desaparecen solas es fundamental. Sin un tratamiento adecuado, los síntomas pueden empeorar con el tiempo y afectar la calidad de vida. Por ello, los especialistas recomiendan no automedicarse y acudir a consulta médica ante signos persistentes, sobre todo en esta temporada de frío donde los casos aumentan de forma considerable.

