La Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), junto a la Cleveland Clinic (EE.UU.), ha presentado un dispositivo revolucionario apodado “chip de la esperanza” (Lab on a chip). Esta herramienta médica de bajo costo puede detectar y estudiar rápidamente las células tumorales circulantes (CTC) en la sangre, lo que facilita enormemente el tratamiento contra el cáncer.
El “chip de la esperanza” nació para hacer frente a la crisis oncológica nacional, que, de acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), impacta a cerca de 175.000 ciudadanos. La alarmante escasez de equipos se evidencia en las provincias, donde solo 27 tomógrafos en buenas condiciones están disponibles para una población de más de 23 millones, lo que genera largas listas de espera (hasta seis meses) en algunos centros. Ante el alto costo de millones de soles que implica la compra de tomógrafos, este chip ofrece una alternativa vital.
El dispositivo es una pequeña placa por donde se mueve la muestra de sangre a través de microcanales para realizar el diagnóstico. Las células cancerosas que viajan por el chip son capturadas por campos magnéticos. Una vez atrapadas, estas células pueden ser retiradas para su posterior análisis y estudio.

Portabilidad y precisión para el diagnóstico oncológico
Este avance se posiciona como una opción viable y económica para el análisis del cáncer, crucial para las comunidades con menos recursos. Uno de sus mayores atractivos es su portabilidad, lo que permite trasladarlo con facilidad a áreas rurales o distantes, mejorando el acceso a servicios de diagnóstico y tratamiento oncológico.
Adicionalmente, el chip tiene la capacidad de adaptar las terapias a las necesidades específicas de cada persona y de detectar el cáncer en sus distintas fases. Al procesar una pequeña muestra de sangre, el mecanismo retiene las células malignas mediante campos magnéticos en sus microcanales, logrando su identificación y análisis con una notable exactitud.
El chip que detecta el cáncer
La iniciativa para la creación de este dispositivo fue planteada originalmente en el año 2017. Apenas un año después, en 2018, se logró producir el primer prototipo gracias a la colaboración con la Cleveland Clinic, una entidad médica de Estados Unidos. Es importante destacar que la UTEC financió con recursos propios la fase inicial de este desarrollo.

El sistema no fue validado sino hasta el año 2020, un proceso que contó con el respaldo de un fondo específico y la aprobación del Colegio Médico del Perú. Dos años después, en 2022, se divulgó un artículo científico que detalla la creación de la tecnología, haciendo énfasis en su bajo costo y sencillez operativa.
Financiamiento para validar ensayos clínicos y ampliar cobertura
Julio Valdivia, el experto, indicó que funcionarios del Instituto Nacional de Salud (INS) del Minsa visitaron la UTEC para discutir los próximos pasos requeridos para el proyecto.
“Necesitamos la validación de los ensayos clínicos. Esa es una etapa muy exigente, ya que debemos realizar pruebas en muchos más pacientes. Además, hasta ahora estos chips solo funcionan para el cáncer de mama, pero si continuamos invirtiendo en el desarrollo de nuevas moléculas, también podrían aplicarse a casos de cáncer de pulmón y otros tipos de tumores”, explicó.
Valdivia enfatizó el costo de la siguiente etapa: “La siguiente fase clínica es costosa. Estamos hablando de entre 150 mil y 200 mil dólares, lo cual es relativamente poco en comparación con otros estudios de gran escala. Necesitamos ese financiamiento para continuar con la investigación y el desarrollo del chip. Aquí, en la universidad, podemos fabricar 30 dispositivos al día (los chips son descartables), pero se requiere una producción mucho mayor”.
Por tal motivo, el investigador hizo un llamado al sector empresarial y al Gobierno para que respalden económicamente el proyecto. “Esta es una innovación importante que puede ayudar a miles de peruanos. Si todo sale bien y conseguimos el respaldo necesario, en un año estos chips podrían estar disponibles para todos los ciudadanos”, concluyó.

