Anna Wintour anunció su salida de la edición estadounidense de Vogue, donde ejerció como editora en jefe durante casi cuatro décadas. Aunque dejará ese cargo, continuará como directora global de contenido de Condé Nast y de Vogue a nivel internacional. La decisión, comunicada este jueves, forma parte de una reestructuración en la compañía. Su reemplazo asumirá el nuevo puesto de “responsable de contenido editorial”.
Un cambio que marca época en Vogue
Wintour, de 75 años, transformó la revista desde su llegada en 1988. Su primera portada, con la modelo Michaela Bercu usando jeans y un suéter de alta costura, rompió con la estética tradicional. A lo largo de su carrera, impulsó decisiones editoriales que desafiaron las normas: portadas más informales, diversidad de rostros y cambios de locación para las sesiones de fotos.


Durante su gestión, Vogue dejó de lado los retratos clásicos para apostar por una mirada más contemporánea. En 1992, rompió una regla de casi un siglo al incluir a un hombre en portada: Richard Gere junto a Cindy Crawford. Wintour consolidó a la revista como un termómetro de las tendencias, capaz de lanzar o eclipsar diseñadores con una sola edición.
Liderazgo e influencia global
Desde 2020, Wintour ocupa la dirección global de contenido de Condé Nast, desde donde supervisa títulos como ‘GQ‘, ‘Vanity Fair‘, ‘Wired‘, ‘Bon Appétit‘ y ‘AD‘. La única publicación del grupo que no está bajo su dirección es The New Yorker. Según la editorial, este nuevo paso le permitirá enfocarse plenamente en ese liderazgo global.

Pese a las especulaciones sobre su retiro, Condé Nast descartó esa posibilidad. “Centraré toda mi atención en el liderazgo global y en trabajar con nuestro equipo de brillantes editores en todo el mundo”, declaró Wintour al New York Times. También continuará como directora editorial global de Vogue, con presencia en más de una docena de países.
Figura icónica de la moda
Wintour es conocida por su estilo inconfundible, su autoridad en la industria y su papel central en la Gala del Met, que convirtió en el evento más relevante del mundo de la moda. Su perfil inspiró el personaje de Meryl Streep en la película ‘El diablo viste a la moda‘. También se ganó el apodo de “Nuclear Wintour” por su carácter exigente y decisiones firmes.


