Brad Pitt acaba de confesar que ha vuelto a ingerir bebidas alcohólicas después de siete años de abstinencia. Comentó que ha aprendido de las experiencias de su pasado y que ahora toma de manera moderada. La estrella de Hollywood superó su adicción al alcohol después de que tocara fondo en 2016 tras su separación con Angelina Jolie; lo que ocasionó que buscara ayuda profesional.
En entrevista para la revista Esquire, el actor de 62 años declaró que dejó de consumir alcohol por un periodo prolongado de tiempo. «Estuve sobrio durante siete años. Y después volví a caer», dijo con una sonrisa encima fiel a su estilo.
Eso sí dejo en claro que, en la actualidad, bebe de forma responsable. «Lo hago de una manera más contenida. Un par de veces me confié demasiado y pensé: esto no me conviene. No en grandes cantidades», enfatizó.
Asegura haber tomado consciencia
Pitt dio a conocer que el vino es la bebida alcohólica que más disfruta y se permite tomar un par de copas en ocasiones especiales; no como años atrás que lo hacía hasta el punto de embriagarse. «Puedo tomarme unas cuantas. Pero no muchas. Tengo que tomármelo con profesionalidad», subrayó.
Su separación fue su perdición
El actor mencionó que su separación, en 2016, con Angelina Jolie y tener que alejarse de sus menores hijos sumado a su alcoholismo hicieron que por su mente ronden pensamientos negativos. «Nunca he tenido tendencias suicidas salvo durante un breve periodo. Hubo una época de mi vida en que el dolor era tan opresivo que, aunque no iba a actuar así, podía sentirlo, podía sentir el acero frío de la bala en mi cabeza, y lo sentía como un alivio. Y pensé: ah, ahora lo entiendo… entiendo el suicidio, en el sentido de que solo es alivio. Solo consiste en buscarle un alivio al dolor. Pero también creo que tenemos unos instintos de supervivencia increíbles», señaló.
Alcohólicos anónimos le cambio la vida
En 2017, en declaraciones para GQ Style, cuando se le consultó sobre el motivo de su divorcio, Pitt dijo lo siguiente: «Disfruto mucho del vino, pero lo lleve al extremo. Podría beber más que un ruso con su propio vodka. Era un profesional. Era bueno».
Pasaron dos años y para The New York Times reveló que se había inscrito a Alcohólicos Anónimos y aquella experiencia lo marcó para toda la vida. «Fueron abiertos y honestos como nunca antes había escuchado. Fue muy liberador mostrar mis peores facetas. Eso tiene un gran valor», comunicó.

