En medio del paisaje andino de Acopampa, en Carhuaz (Áncash), se levanta Casa Viva, un albergue canino que ha llamado la atención no solo por su arquitectura en forma de hueso, sino por su compromiso con el bienestar animal. Aquí se acoge a perros rescatados de las calles, se les brinda atención integral y se les prepara para encontrar un nuevo hogar mediante la adopción responsable.
Un refugio con identidad propia
Casa Viva fue concebido como un espacio funcional y simbólico: su forma de hueso (visible desde el aire) representa su dedicación exclusiva a los perros. Con una capacidad de albergar a más de 50 canes, distribuidos en áreas de descanso, recuperación y socialización, el albergue ofrece condiciones óptimas para su rehabilitación. Esta estructura ayuda a organizar mejor las rutinas de atención, mejora la convivencia entre animales y fortalece el vínculo con los visitantes.


El trabajo en Casa Viva va más allá del alojamiento. Los perros reciben vacunación, esterilización, tratamientos médicos, alimentación balanceada y apoyo emocional. Además, se organizan campañas abiertas al público donde se presentan a los perros listos para ser adoptados, con fichas individuales y seguimiento posterior. También se fomenta el voluntariado para tareas diarias como el paseo, la limpieza y la interacción afectiva con los animales.
Una red de apoyo que crece
La iniciativa se sostiene con el respaldo de la sociedad civil, donantes individuales y alianzas estratégicas con actores locales. La Municipalidad Provincial de Huaraz, por ejemplo, ha participado en campañas conjuntas de salud animal y jornadas informativas. Estas acciones contribuyen a crear conciencia sobre la tenencia responsable de mascotas y ayudan a reducir la sobrepoblación canina en las calles.

Casa Viva invita a personas de todas las edades a sumarse como voluntarios, padrinos o adoptantes. Las adopciones se realizan sin costo, con criterios de evaluación y visitas posteriores para asegurar el bienestar del animal. También se reciben donaciones de alimentos, medicinas y artículos de limpieza. “Creemos en el poder de una segunda oportunidad y en que cada perro merece una familia”, afirman desde la organización.

