En un contexto donde la gestión de residuos se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales del país, diversas empresas peruanas vienen marcando la diferencia al apostar por la valorización y la economía circular. Esta tendencia no solo responde a una necesidad urgente, sino también a una nueva forma de entender los desechos: ya no como basura, sino como recursos con potencial.
Según datos del Ministerio del Ambiente (MINAM), en el Perú se generan más de 9 millones de toneladas de residuos sólidos al año. De ese total, una gran proporción podría reincorporarse a procesos productivos, aunque todavía una parte significativa termina en espacios inadecuados, evidenciando las brechas en el sistema actual.
Frente a este escenario, iniciativas privadas comienzan a tomar protagonismo, impulsando soluciones que buscan reducir el impacto ambiental y optimizar el uso de los recursos.

Reconocimiento a la economía circular en acción
Con el objetivo de visibilizar estas buenas prácticas, la empresa peruana Transvida llevó a cabo la primera edición del reconocimiento “Zero Waste to Landfill”, en alianza con la Asociación Peruana de la Industria del Plástico (APIPLAST). La ceremonia se realizó el 25 de marzo en el Centro de Convenciones ESAN, en el marco del Día Internacional de Cero Desechos.
Este reconocimiento destacó a organizaciones que vienen implementando estrategias concretas para evitar que los residuos terminen en rellenos sanitarios, promoviendo su reutilización, reciclaje o transformación en nuevos insumos.
Entre los galardonados figuran empresas de distintos sectores, así como municipalidades que han incorporado prácticas sostenibles en su gestión. Firmas como Backus, Gloria, Laive o RINTI fueron reconocidas por su capacidad para valorizar residuos o integrar modelos circulares dentro de sus operaciones. Asimismo, distritos como Surquillo, Barranco y San Borja también fueron destacados por sus iniciativas ambientales.

Un modelo que gana terreno
La valorización de residuos se posiciona cada vez más como una herramienta clave para las empresas, no solo por su impacto ambiental, sino también por su influencia en la reputación y competitividad corporativa. Este enfoque permite transformar desechos en nuevas materias primas, energía u otros recursos útiles, reduciendo la dependencia de insumos tradicionales.
En esa línea, Transvida con más de dos décadas de experiencia ha desarrollado una operación enfocada en maximizar el aprovechamiento de los residuos. Actualmente, la compañía procesa más de 120 mil toneladas al año, logrando reincorporar más de la mitad a distintos procesos productivos.
Entre sus principales líneas de trabajo destacan el reciclaje especializado, el compostaje, la valorización de residuos electrónicos y la generación de combustible derivado de desechos, entre otros mecanismos que contribuyen a cerrar el ciclo de los materiales.
Finalmente, la empresa subraya la importancia de las alianzas entre el sector privado, el Estado y la sociedad para acelerar la transición hacia una economía circular. En ese camino, iniciativas como este reconocimiento buscan no solo premiar, sino también inspirar a más organizaciones a adoptar modelos sostenibles.

