Gran conmoción y pesar en el mundo ha generado el reciente anuncio sobre el fallecimiento del Papa Francisco a sus 88 años. Pero también, la noticia ha reavivado muchos recuerdos imborrables de quien en vida fue el líder de la Iglesia Católica, cómo aquella visita que realizó al Perú en enero del 2018.
Un viaje espiritual que marcó al Perú
La única visita del Papa Francisco al Perú, se dio entre el 18 y el 21 de enero de 2018 y sigue siendo un acontecimiento inolvidable en la memoria de miles de fieles. Durante su estadía en tierras peruanas, el Sumo Pontífice viajo a Madre de Dios, Trujillo y Lima, dejando un legado de palabras firmes, cercanas y llenas de compromiso con los más vulnerables y con el cuidado del planeta.
La travesía del papa Francisco comenzó en Puerto Maldonado, donde dirigió su mirada y la del mundo hacia las amenazas que enfrentan constantemente los pueblos originarios. Desde el Coliseo Madre de Dios, denunció con fuerza las políticas de conservación que marginan a los habitantes de la selva y recalcó que la Amazonía no puede salvarse sin sus guardianes naturales.

“La tierra que pisan es santa”, dijo, parafraseando el Antiguo Testamento, en un gesto de respeto profundo hacia las culturas ancestrales. También visibilizó el drama de la trata de personas y la contaminación ambiental, y pidió protección para los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario.
Un mensaje de esperanza en Trujillo y Lima
Al día siguiente, el papa llegó a Trujillo, ciudad que estuvo duramente golpeada por el fenómeno El Niño Costero en 2017. Frente a miles de fieles reunidos en Huanchaco, Francisco recordó la resiliencia del pueblo norteño y les ofreció un mensaje de consuelo y fortaleza.
“El dolor todavía vive en muchas familias”, expresó, reconociendo el lento proceso de reconstrucción. Recorrió barrios afectados, oró por las víctimas y encabezó una emotiva celebración litúrgica en la Plaza de Armas, en honor a la Virgen de la Puerta.

La capital peruana fue el último punto de su viaje. En Lima, el papa de raíces argentinas recorrió la ciudad a bordo del famoso «Papamóvil» y presidió una multitudinaria misa en la Base Aérea de Las Palmas. También oró ante las reliquias de santos peruanos como Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres, en un gesto que unió espiritualidad e historia nacional. Uno de los momentos más recordados fue su encuentro con la ciudadanía a lo largo de la Av. Brasil, donde miles se volcaron a las calles para saludarlo.
Un recuerdo que perdura
La visita de Francisco al Perú no fue solo un acto religioso. También trajo consigo decisiones trascendentales, como su respaldo a la extinción del Sodalicio de Vida Cristiana, organización envuelta en denuncias de abuso.
Su papado fue sinónimo de reformas, apertura y valentía. Siendo el primer Sumo Pontífice nacido fuera de Europa, impulsó la participación de las mujeres en la Iglesia y permitió la bendición de parejas del mismo sexo, hechos que marcaron un antes y un después en la historia del Vaticano.
Hoy, mientras el mundo católico espera conocer quién sucederá a Jorge Mario Bergoglio, el Perú guarda con gratitud y respeto el recuerdo de un papa que supo mirar de frente sus heridas, abrazar sus culturas y pedir justicia para sus pueblos. Su paso por estas tierras fue breve, pero su eco espiritual sigue resonando.

