El uso excesivo de celulares, tabletas o computadoras durante la noche está provocando que muchos niños y adolescentes duerman menos de lo necesario, una situación que puede afectar su salud física, emocional y su desempeño en los estudios. Así lo advirtió el psiquiatra Aitor Castillo, profesor principal de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Según el especialista, restringir las horas de sueño puede tener efectos perjudiciales, especialmente en organismos que aún están en crecimiento. Dormir poco no solo genera cansancio, sino que también puede influir en el desarrollo físico y en el funcionamiento del organismo.
Dormir poco puede afectar el crecimiento
Durante el sueño, el cuerpo libera hormonas fundamentales para el desarrollo, entre ellas la hormona del crecimiento. Por ello, cuando los niños o adolescentes no descansan lo suficiente, su organismo podría no alcanzar el desarrollo esperado.
“El sueño es clave para el crecimiento. Si un organismo joven no duerme lo necesario, existe el riesgo de que no crezca lo que debería”, explicó el especialista.
Impacto en el aprendizaje y la memoria
El descanso nocturno también es esencial para el aprendizaje. Durante el sueño se produce la llamada consolidación de la memoria, un proceso mediante el cual el cerebro organiza y almacena la información aprendida durante el día.
Cuando un estudiante duerme pocas horas, su capacidad para recordar lo estudiado disminuye, lo que puede traducirse en dificultades de concentración y un bajo rendimiento escolar.
Riesgo de obesidad y enfermedades metabólicas
La falta de sueño también se relaciona con cambios en el metabolismo. Diversas investigaciones han demostrado que dormir poco aumenta el riesgo de desarrollar obesidad infantil y otros trastornos metabólicos.
El especialista advirtió que la privación de sueño puede contribuir al aumento de peso y, con el tiempo, favorecer enfermedades como la diabetes.
El sueño también protege al cerebro
Durante la noche, el cerebro realiza un proceso natural de “limpieza”. El líquido cefalorraquídeo ayuda a eliminar sustancias tóxicas que se acumulan durante el día, entre ellas proteínas relacionadas con enfermedades neurodegenerativas.
Este mecanismo contribuye a proteger la salud neuronal y podría ayudar a reducir el riesgo de padecer enfermedades como el Alzheimer en el futuro.
Consecuencias emocionales y bajo rendimiento escolar
La falta de sueño también impacta en la salud mental. Dormir pocas horas puede generar irritabilidad, cambios de ánimo, ansiedad o síntomas de depresión.
Además, muchos adolescentes con déficit de sueño suelen quedarse dormidos en clase, perder la concentración o experimentar una disminución en su rendimiento académico.
El rol de los padres y las horas de sueño recomendadas
Los especialistas señalan que los padres cumplen un papel fundamental en la formación de hábitos saludables. Limitar el uso de dispositivos electrónicos por la noche y establecer horarios de descanso puede ayudar a mejorar la calidad del sueño.
En general, los adolescentes deberían dormir entre ocho y diez horas por noche, los niños al menos nueve horas y los adultos entre siete y nueve horas para mantener una buena salud.

