El sabor de México no solo se come: también se bebe

Las aguas frescas mexicanas forman parte central de la gastronomía nacional. Bonafont presenta una línea inspirada en estos sabores tradicionales.

La gastronomía mexicana continúa consolidándose como uno de los mayores referentes culinarios del mundo. Catalogada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2010, su relevancia se refleja también en el turismo: según datos recientes, el 30% del gasto de los visitantes en México se destina a experiencias gastronómicas, lo que confirma su peso económico y cultural.

En este contexto, las aguas frescas mexicanas destacan como una de las tradiciones más representativas del país. Preparadas con agua, frutas, semillas o flores, forman parte del consumo cotidiano en hogares, mercados, fondas y restaurantes a lo largo del territorio. Su arraigo responde tanto a su valor refrescante como a su función social: acompañan comidas, reuniones familiares y celebraciones comunitarias.

Las aguas frescas también guardan un componente histórico. En regiones como Oaxaca, antes de la existencia del hielo artificial, estas bebidas se mantenían frías colocando las ollas de barro en espacios de tierra húmeda. En ciudades como la CDMX, siguen siendo parte esencial de la “comida corrida”, donde opciones como jamaica, limón o tamarindo son infaltables.

En línea con esta tradición, Bonafont Aguas Frescas presenta una propuesta basada en sabores clásicos —limón, naranja, jamaica, tamarindo y mango— con el objetivo de acercar estas preparaciones tradicionales a formatos más prácticos y adaptados al consumo actual, sin perder su esencia.

Con motivo del Día Nacional de la Gastronomía Mexicana, que se celebra cada 16 de noviembre, la marca destaca algunos puntos de referencia donde las expresiones culinarias mexicanas se manifiestan de manera auténtica:

Mercado de San Juan (Centro Histórico): conocido por su oferta de ingredientes tradicionales y gourmet.

Mercado Medellín (Roma): un espacio que reúne productos frescos y antojitos con influencia mexicana y latinoamericana.

Taquería El Compita (Roma Sur): especializada en tacos estilo Tijuana.

El Gran Abanico (Col. Tránsito): reconocido por su propuesta tradicional de comida mexicana.

Taquería Los Cocuyos (Centro Histórico): uno de los referentes de la gastronomía callejera capitalina.

Con esta iniciativa, Bonafont busca resaltar la importancia de las aguas frescas como parte del patrimonio culinario y cultural del país, reforzando su presencia en un mercado donde las tradiciones siguen siendo eje de identidad y consumo.