Siete señales para reconocer que tu gato está resfriado y cómo puedes tratarlo

Un gato resfriado es aquel que padece de una inflamación en las vías respiratorias, presentando síntomas variados, entre ellos: estornudos, tos y secreciones nasales o oculares. La gripe felina también puede ser causada por afecciones como Calicivirus y el Herpesvirus.

Al igual que los seres humanos, los gatos también pueden contagiar a sus pares. El virus se transmite mediante las lágrimas o saliva, secreciones nasales, a través de la ropa y comederos. Siendo los más propensos a contagiarse, aquellos que no han recibido la totalidad de sus vacunas.

Síntomas de resfriado en un gato

  1. Conjuntivitis, inflamación en los ojos y secreción nasal.
  2. Estornudos remitentes.
  3. Fiebre ligera o moderada.
  4. Pérdida de apetito y un bajo peso.
  5. Respiración bucal y acelerada.
  6. Rinitis y sinusitis, al igual que la conjuntivitis, son secreciones nasales en mayor medida.
  7. Tos profunda, con un sonido agudo al respirar (sibilancias).

Tratamiento:

1. Sistema inmunológico fuerte

Un adecuado sistema inmunológico está distribuido en necesidades físicas como psíquicas. Por ende, es importante cubrir sus necesidades nutricionales, valorar su ambiente y tratarlo correctamente (respetando su modo de comunicarse y las rutinas propias de su especie).

2. Control higiénico y sanitario

Realiza un buen control higiénico y sanitario, mediante la utilización de comederos y bandejas de arena separadas y desinfectadas periódicamente. A su vez, es esencial que desinfectes la ropa de tu mascota y te laves las manos después de tocar a un gato resfriado.

3. Cuidados externos

Es importante que tu gato se encuentre en un espacio cálido, donde pueda hidratarse con bastante agua y donde tú puedas limpiar sus vías nasales con un paño tibio.

4. Cuidados internos

Mantén a tu gato al día con sus vacunas, pues ellas estimulan el sistema inmune de tu mascota, ayudándoles a prevenir la infección y por consecuente, evitar sus síntomas.