Un gato resfriado es aquel que padece de una inflamación en las vías respiratorias, presentando síntomas variados, entre ellos: estornudos, tos y secreciones nasales o oculares. La gripe felina también puede ser causada por afecciones como Calicivirus y el Herpesvirus.
Al igual que los seres humanos, los gatos también pueden contagiar a sus pares. El virus se transmite mediante las lágrimas o saliva, secreciones nasales, a través de la ropa y comederos. Siendo los más propensos a contagiarse, aquellos que no han recibido la totalidad de sus vacunas.
Síntomas de resfriado en un gato
- Conjuntivitis, inflamación en los ojos y secreción nasal.
- Estornudos remitentes.
- Fiebre ligera o moderada.
- Pérdida de apetito y un bajo peso.
- Respiración bucal y acelerada.
- Rinitis y sinusitis, al igual que la conjuntivitis, son secreciones nasales en mayor medida.
- Tos profunda, con un sonido agudo al respirar (sibilancias).
Tratamiento:
1. Sistema inmunológico fuerte
Un adecuado sistema inmunológico está distribuido en necesidades físicas como psíquicas. Por ende, es importante cubrir sus necesidades nutricionales, valorar su ambiente y tratarlo correctamente (respetando su modo de comunicarse y las rutinas propias de su especie).
2. Control higiénico y sanitario
Realiza un buen control higiénico y sanitario, mediante la utilización de comederos y bandejas de arena separadas y desinfectadas periódicamente. A su vez, es esencial que desinfectes la ropa de tu mascota y te laves las manos después de tocar a un gato resfriado.
3. Cuidados externos
Es importante que tu gato se encuentre en un espacio cálido, donde pueda hidratarse con bastante agua y donde tú puedas limpiar sus vías nasales con un paño tibio.
4. Cuidados internos
Mantén a tu gato al día con sus vacunas, pues ellas estimulan el sistema inmune de tu mascota, ayudándoles a prevenir la infección y por consecuente, evitar sus síntomas.

