Aunque muchas familias cuentan con planes de evacuación y kits de emergencia, no siempre incluyen a sus mascotas. Esto puede ser un problema durante un sismo, ya que los animales suelen reaccionar con miedo o desorientación, aumentando el riesgo de que se lastimen o se pierdan. Contar con un protocolo claro permite protegerlos, reducir el estrés y actuar con mayor seguridad. Esta guía ofrece recomendaciones para saber cómo cuidarlos antes, durante y después del temblor.
Durante el sismo: calma y control
Cuando empieza el movimiento, la prioridad es mantener la calma. Si la mascota está cerca, colocarla en una transportadora es una buena opción. En el caso de los perros, ponerles una correa ayuda a evitar que huyan. Los gatos suelen esconderse, por lo que es recomendable dejarlos en espacios cerrados donde no se lastimen ni se pierdan.
Intentar atrapar a un animal asustado puede ser riesgoso. En vez de perseguirlo, se recomienda contar con un lugar seguro previamente identificado: una habitación sin objetos altos, sin vidrios o en una zona abierta protegida. Así, podrá refugiarse sin exponerse a peligros adicionales ni representar un riesgo para ti.
Después del temblor: observar señales y brindar consuelo
Tras un sismo, es importante observar si el animal presenta signos de ansiedad, como jadeo excesivo, temblores o conductas agresivas. Verifica que no tenga heridas causadas por objetos caídos. Si notas cambios preocupantes, acude a un veterinario. Además, hablarle con voz suave y mantener la rutina diaria puede reconfortarlo.
Inclúyelos en tu plan de emergencia
Toda familia debe tener listo un kit para su mascota con estos elementos esenciales:
- Agua y alimento
- Plato y manta
- Correa o jaula
- Medicamentos y cartilla de vacunación
- Collar con placa de identificación y chip, si es posible
- Foto reciente
Además, incluirlos en los simulacros permite acostumbrarlos al procedimiento y reducir su nivel de estrés ante un evento real. De este modo, sabrán cómo actuar y será más fácil mantenerlos cerca. Aún cuando los animales parecen recuperarse rápidamente, pueden quedar afectados emocionalmente. No minimices su comportamiento posterior al sismo. Mantener un entorno estable, limitar ruidos fuertes y evitar cambios bruscos en su rutina favorece su bienestar.

