El teatro en Lima se prepara para recibir a dos rostros inolvidables de la televisión latinoamericana. Lorna Cepeda y Natalia Ramírez regresan a la capital con la comedia “Muertas de la risa”, una puesta en escena que se presentará en única función este 11 de mayo.
Ambas actrices alcanzaron gran popularidad por sus papeles en Yo soy Betty, la fea, donde dieron vida a los icónicos personajes de Patricia Fernández, “La Peliteñida”, y Marcela Valencia. Hoy, años después, vuelven a compartir escenario en una historia completamente distinta, pero con la misma química que conquistó al público.
Una comedia ágil sobre el amor, la rivalidad y el humor
“Muertas de la risa” plantea un encuentro explosivo entre dos mujeres que descubren que han amado al mismo hombre. A partir de esa premisa, la obra desarrolla una serie de situaciones cargadas de humor, ironía y confesiones inesperadas que llevan al público de la risa a la reflexión.
La historia no solo apuesta por el entretenimiento, sino también por un mensaje claro: el amor propio está por encima de cualquier relación. En medio de diálogos punzantes y giros narrativos, las protagonistas enfrentan sus emociones y redefinen sus prioridades.
Única función en el Multiteatro Movistar de Surco
El espectáculo se presentará en el Multiteatro Movistar, un espacio recientemente inaugurado que busca posicionarse como un nuevo punto de encuentro para las artes escénicas en la ciudad. La función será única, lo que convierte la cita en una oportunidad especial para los fanáticos del teatro y la televisión.
Las entradas ya están disponibles a través de Teleticket, y se espera una alta demanda debido al regreso de estas reconocidas actrices y al atractivo de una propuesta que combina comedia con un enfoque contemporáneo.
Con una puesta dinámica, irreverente y cercana, “Muertas de la risa” promete una noche distinta, donde las carcajadas conviven con una mirada honesta sobre las relaciones humanas.
El reencuentro de Cepeda y Ramírez no solo apela a la nostalgia, sino que demuestra que el talento y la complicidad escénica pueden reinventarse para conectar con nuevas audiencias y seguir dejando huella sobre el escenario.

