La ONPE pone fin a la confusión: ¿Habrá o no «flash electoral» este 12 de abril?

El organismo electoral aclara que nunca ha existido una categoría formal de "flash" en sus procesos y detalla el despliegue tecnológico y logístico que garantizará la transparencia de los resultados en una jornada marcada por la vigilancia de la Contraloría.

En el complejo tablero de las Elecciones Generales 2026, la desinformación puede ser tan dañina como un error logístico. Ante las versiones que circulaban sobre una supuesta prohibición del «flash electoral«, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ha salido al frente con una precisión técnica necesaria: el organismo jamás ha tenido un «flash» como procedimiento oficial. Lo que los peruanos hemos conocido históricamente bajo ese nombre es, en realidad, el avance progresivo de los resultados oficiales. Con esta aclaración, la institución busca devolver la calma y la predictibilidad a un electorado que demanda certezas.

Para este 12 de abril, la estrategia de comunicación de los resultados dará un giro hacia la autonomía del ciudadano. En lugar de una presentación pública de avances en pantallas gigantes durante la noche de la jornada, la ONPE apostará por una plataforma web de consulta directa. A partir de las 5:00 p. m., conforme las actas viajen desde los rincones más remotos del país y del extranjero hacia los centros de cómputo, cualquier peruano con conexión a internet podrá seguir el conteo en tiempo real. Esta medida no solo busca modernizar el acceso, sino evitar las interpretaciones apresuradas que a menudo generan las proyecciones no oficiales.

El despliegue logístico: Tecnología y seguridad en las rutas del voto

Mientras el debate sobre los resultados ocupa la esfera pública, en el terreno la maquinaria electoral ya está en marcha. Desde la madrugada del 28 de marzo, unidades custodiadas por la Policía Nacional iniciaron el traslado del material crítico desde los almacenes de Lurín. No se trata solo de mover cajas; es un operativo de alta precisión que incluye monitoreo satelital y sistemas de identificación por radiofrecuencia (RFID). Cada ánfora, cabina y cédula incluyendo las plantillas Braille para garantizar la inclusión viaja bajo un protocolo de cierre termosellado que busca blindar la voluntad popular contra cualquier intento de manipulación.

Este despliegue, que llegará a su fase final en Lima y Callao el próximo 10 de abril, es supervisado de cerca por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). La implementación de contadoras automáticas de cédulas y tecnología de punta refleja un esfuerzo por reducir el margen de error humano. Sin embargo, la logística no solo es tecnológica, sino humana; miles de personas trabajan en las Oficinas Descentralizadas (ODPE) para verificar que cada paquete electoral llegue íntegro y a tiempo a las mesas de sufragio, asegurando que el derecho al voto se ejerza sin contratiempos.

Los desafíos pendientes: Las alertas de la Contraloría sobre la infraestructura

A pesar del optimismo tecnológico, el camino hacia el 12 de abril tiene baches identificados. La Contraloría General de la República ha encendido las alarmas al reportar más de 400 deficiencias en las oficinas electorales a nivel nacional. Las observaciones son críticas: desde locales que carecen de accesibilidad para personas con discapacidad hasta la falta de equipos informáticos esenciales y problemas en la contratación de personal. Estas alertas no son menores, pues representan los cimientos sobre los cuales se sostendrá la jornada de votación.

La urgencia ahora recae en la capacidad de subsanación de estas fallas en los pocos días que restan. La seguridad de la infraestructura y el equipamiento adecuado son condiciones «sine qua non» para un proceso transparente. La ONPE ha tomado nota de estos informes, entendiendo que la confianza del ciudadano no solo se construye con un sistema de resultados eficiente, sino con locales de votación dignos y seguros. La vigilancia de la Contraloría continuará hasta el cierre de las urnas, funcionando como un contrapeso necesario para garantizar que el sistema funcione a pleno rendimiento.

Finalmente, el éxito de este 12 de abril dependerá de la triada fundamental: tecnología robusta, logística impecable y una ciudadanía informada a través de canales oficiales. Al desmitificar la figura del «flash», la ONPE nos recuerda que la democracia no es una carrera de velocidad por la primicia, sino un proceso de resistencia y precisión donde cada acta cuenta. El compromiso está sellado; ahora le toca al ciudadano ser el protagonista de su propio seguimiento electoral a través de la ventana digital que se abrirá al caer la tarde.