¿Qué hacer si ocurre un terremoto? Las recomendaciones que debes seguir para mantenerte a salvo

Conocer las zonas seguras, preparar una mochila de emergencia y saber cómo actuar durante el movimiento son claves para responder ante un terremoto.

 

Un terremoto puede ocurrir en cualquier momento y dejar a una ciudad entera frente a una situación de emergencia en cuestión de segundos. En Lima, donde existe una importante actividad sísmica, saber cómo reaccionar puede marcar una diferencia cuando comienza el movimiento.

Aunque la primera reacción suele ser buscar una salida de inmediato, correr sin evaluar el entorno puede aumentar el riesgo de sufrir una caída o quedar expuesto a objetos que se desprendan. Por eso, la preparación previa y mantener la calma son dos elementos fundamentales.

El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) recomienda contar con un Plan Familiar de Emergencia, identificar las zonas seguras y participar en simulacros. Estas acciones permiten saber qué hacer y hacia dónde dirigirse cuando ocurre un sismo.

También es importante tener preparada una mochila de emergencia y conocer las rutas de evacuación del lugar donde vivimos, trabajamos o estudiamos. No se trata solo de reunir provisiones, sino de anticipar posibles escenarios para evitar decisiones impulsivas durante una emergencia.

Durante el sismo: primero protégete y conserva la calma

Cuando empieza el movimiento, la prioridad debe ser protegerse de posibles objetos que puedan caer. Si estás dentro de una vivienda, oficina o establecimiento, permanece en un lugar seguro y evita desplazarte de manera apresurada mientras el movimiento continúa.

Una de las recomendaciones oficiales es ubicarse durante el primer minuto en una zona segura interna. Después de ese momento, corresponde evacuar hacia las zonas seguras externas siguiendo las rutas previamente identificadas.

Si estás cerca de ventanas, muebles altos, objetos colgantes o elementos que puedan desprenderse, aléjate de ellos. También es importante evitar los ascensores, ya que podrían quedar inutilizados durante la emergencia.

En espacios públicos, la situación puede ser más compleja. La cantidad de personas puede generar empujones o bloqueos en las salidas. Por ello, es fundamental no correr, no empujar y seguir las indicaciones del personal encargado de la evacuación.

Si el sismo te sorprende en la calle, busca una zona despejada y mantente lejos de postes, cables eléctricos, fachadas, ventanas y estructuras que puedan caer. Si estás manejando, detén el vehículo en un lugar seguro y permanece dentro hasta que termine el movimiento.

¿Qué hacer después de que termine el movimiento?

Que el sismo haya terminado no significa que el peligro haya desaparecido. Pueden producirse réplicas y también existir daños que no sean visibles a simple vista.

Una vez que sea seguro hacerlo, evacúa hacia el punto de encuentro establecido. Si la vivienda presenta daños, evita regresar hasta comprobar que el inmueble es habitable. INDECI también recomienda revisar las instalaciones y, cuando sea posible, cortar los suministros de luz, agua o gas para reducir el riesgo de incendios o fugas.

Para iluminarse durante una emergencia, es preferible utilizar linternas y evitar encender fósforos o velas, especialmente si existe la posibilidad de una fuga de gas.

Después de un terremoto, también es importante mantenerse informado mediante fuentes oficiales y evitar compartir rumores o información no confirmada. Las líneas telefónicas pueden saturarse, por lo que se debe priorizar la comunicación de emergencia y utilizar los canales disponibles de manera responsable.

La preparación empieza antes del terremoto

Una de las mejores formas de responder ante un sismo es prepararse cuando todavía no está ocurriendo. Cada familia debería establecer un punto de encuentro, identificar las zonas seguras de su vivienda y definir cómo se comunicarán sus integrantes si quedan separados.

Los simulacros cumplen un papel importante porque permiten poner a prueba ese plan. INDECI señala que estos ejercicios ayudan a comprobar, entre otras cosas, si la mochila de emergencia está ubicada en un lugar accesible y si todos los integrantes de la familia conocen las acciones que deben realizar.

La mochila de emergencia debe estar lista y en un sitio de fácil acceso. También conviene revisar periódicamente su contenido y adaptarlo a las necesidades de cada hogar.

En una ciudad como Lima, la prevención no debe comenzar cuando empieza a temblar. Conocer las rutas de evacuación, identificar las zonas seguras y practicar qué hacer puede reducir la improvisación y facilitar una respuesta más ordenada.

Ante un terremoto, mantener la calma no significa ignorar el peligro. Significa actuar con rapidez, pero también con criterio, siguiendo las medidas de seguridad y las indicaciones de las autoridades.