El pollo a la brasa, uno de los mayores símbolos de la gastronomía peruana, se ha convertido en un hábito cotidiano para muchos limeños. Según un estudio de la consultora Flanqueo, 1 de cada 10 limeños lo consume todos los días, mientras que un 42 % lo hace al menos una vez al mes, lo que confirma su arraigo en las preferencias alimenticias de la población.
Este crecimiento también ha transformado el modelo de negocio. De la venta nocturna tradicional se ha pasado a una propuesta más diversa, con menús ampliados, promociones estratégicas y una fuerte apuesta por el delivery, lo cual está redefiniendo la manera en que se consume este plato en la ciudad.
Fiebre por el Día del Pollo a la Brasa
La demanda aumenta aún más en fechas especiales. Este domingo 20 de julio, en el marco del Día del Pollo a la Brasa, se espera un incremento del 20 % en pedidos por delivery, según datos de DiDi Food. En esta plataforma, el pollo a la brasa se mantiene como uno de los platos más solicitados del año, con una orden cada 10 segundos.
Entre julio de 2024 y julio de 2025, más de 3 millones de pedidos fueron registrados en la app, y actualmente, cerca del 30 % de los restaurantes afiliados ofrecen este plato. Además, el ticket promedio alcanza los S/ 130, lo que refleja su peso económico dentro del mercado gastronómico nacional.

Un plato que mueve la economía
En todo el país, existen más de 13 mil establecimientos especializados en pollo a la brasa, y se proyecta que en 2025 se sirvan más de 160 millones de platos. Los distritos limeños de San Juan de Lurigancho, Surco y Los Olivos lideran el ranking de pedidos, consolidando a este platillo como la opción más popular entre los consumidores.
Con un promedio de 58 kilos de carne de ave por persona al año, Perú es líder en consumo per cápita en América Latina y ocupa el cuarto lugar a nivel mundial. Así, el pollo a la brasa no solo mantiene su sabor tradicional, sino que también impulsa la economía y reafirma su lugar como un símbolo cultural en constante evolución.

