La violencia contra la mujer en el entorno laboral es un problema persistente que afecta a millones de trabajadoras en todo el mundo. De acuerdo con un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), más de un tercio de las mujeres han experimentado algún tipo de violencia o acoso en sus lugares de trabajo, limitando su desarrollo profesional y la igualdad de oportunidades.
Este problema se manifiesta en diversas formas: violencia psicológica como intimidación o menosprecio, acoso sexual, discriminación estructural en oportunidades, violencia económica reflejada en brechas salariales y la exclusión de espacios de liderazgo. Estas prácticas no solo afectan la dignidad de las mujeres, sino que también debilitan el desempeño y el clima laboral.
“Las organizaciones podrían contribuir mediante la asesoría y capacitación sobre los derechos fundamentales de toda persona, el respeto y la dignidad, las normativas legales aplicables y todo tipo de información relacionada, también podrían canalizar todo tipo de denuncia con los organismos responsables del Estado, garantizando siempre confidencialidad”, explica al respecto el ing. Brayan Alarcón Balbín, docente de Salud y Seguridad Ocupacional del Instituto Carrión.
En ese sentido, es que aquí te contamos cinco medidas que se deberían tomar en cuenta para prevenir la violencia de contra la mujer en el trabajo.
Medidas para prevenir la violencia laboral contra la mujer
Para enfrentar este desafío, los expertos recomiendan implementar medidas concretas:
- Establecer políticas internas claras: Las empresas deben desarrollar normativas que definan conductas inaceptables, incluyan procesos transparentes de investigación y garanticen protección contra represalias. Estas políticas deben ser comunicadas a todo el personal y reforzadas periódicamente.
- Promover la sensibilización y educación: Campañas y talleres sobre igualdad, derechos humanos, identificación de conductas discriminatorias y resolución no violenta de conflictos son esenciales para transformar las culturas organizacionales.
- Crear canales de denuncia seguros: Es fundamental ofrecer mecanismos confidenciales y accesibles como líneas telefónicas anónimas, formularios digitales y asesoría psicológica o legal gratuita. El seguimiento adecuado de cada caso es clave para generar confianza en el sistema.
- Implementar protocolos estructurados: Las organizaciones necesitan delimitar procedimientos claros para identificar, investigar y sancionar situaciones de violencia. Equipos interdisciplinarios y reportes periódicos pueden mejorar la gestión de estos casos.
- Monitorear el clima laboral: Evaluaciones constantes, encuestas de percepción y análisis de factores de riesgo ayudan a identificar puntos críticos y a prevenir incidentes futuros.
“El compromiso de las organizaciones debe centrarse en construir una cultura basada en el respeto y la prevención de riesgos”, afirma el ing. Brayan Alarcón Balbín, experto en Seguridad y Salud Ocupacional del Instituto Carrión. Además, recuerda que la Ley N° 29783 de Seguridad y Salud en el Trabajo exige a las empresas adoptar medidas que eviten la violencia laboral, bajo riesgo de enfrentar sanciones administrativas y legales.
Estas iniciativas no solo protegen a las trabajadoras, sino que también fortalecen la cohesión interna y mejoran el desempeño organizacional. Combatir la violencia laboral contra la mujer es una tarea prioritaria que requiere compromiso y acción coordinada en todos los niveles.

