El próximo domingo 21 de julio, Perú se prepara para celebrar con entusiasmo el Día del Pollo a la Brasa 2024, una festividad que destaca la importancia cultural y gastronómica de este icónico plato nacional. En un esfuerzo por reconocer la labor vital de los trabajadores de salud, seguridad y otros servicios esenciales, empresas líderes en el sector avícola y restaurantes destacados se unirán para distribuir más de 5 mil raciones gratuitas de pollo a la brasa.
Solidaridad a través del sabor
La iniciativa solidaria, respaldada por la Asociación Peruana de Avicultura (APA) y en colaboración con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), celebra tanto la importancia cultural y económica del pollo a la brasa como la gratitud hacia quienes contribuyen diariamente al bienestar de la sociedad peruana. El evento central, programado para el jueves 18 de julio, incluirá un acto simbólico con la participación de instituciones estatales, productores agrícolas y avícolas.
Además de la distribución gratuita de raciones, la APA ha programado diversas actividades interactivas y educativas para involucrar a la comunidad, incluyendo concursos y la difusión de videos que destacan la historia y relevancia del pollo a la brasa en la cultura peruana. Reconocidos influencers se sumarán a esta campaña para promover la festividad a nivel nacional.

El pollo a la brasa, que constituye el 20% de la producción avícola anual en Perú, no solo promueve el consumo local de carne de ave, sino que también impulsa sectores complementarios como la producción de papa peruana y la chicha morada. Con un consumo per cápita de aproximadamente 56 kilos al año, Perú lidera en Latinoamérica en consumo de carne de ave, generando más de 460 mil empleos directos e indirectos.
¿Cuál es el origen del pollo a la brasa?
El pollo a la brasa, icónico platillo peruano, tiene sus raíces en la creatividad y la perseverancia de Roger Schuler, un inmigrante suizo que, tras un revés en su negocio de crianza de pollos en la década de 1950, encontró en la cocina la oportunidad de innovar. Junto a su socio Franz Ulrich, desarrolló la receta original en el restaurante La Granja Azul, ubicado en Santa Clara. Inicialmente sazonado con sal y cocido al carbón, el método evolucionó con el «rotombo», un horno giratorio diseñado por Ulrich que permitía una cocción uniforme y la incorporación de sabores peruanos como el ají panca y el huacatay, enriqueciendo aún más este delicioso plato a lo largo del tiempo.

