Estudiantes de cocina recrean sabores coreanos con insumos peruanos en concurso del LCB

Futuros chefs peruanos compiten en un certamen donde fusionan técnicas coreanas y productos locales para mostrar identidad y creatividad.
Platos únicos con técnicas y productos de ambos países. (Foto: Difusión)

Con el reto de unir dos culturas a través del sabor, estudiantes del instituto Le Cordon Bleu Perú participan en Sabores de Corea, un concurso gastronómico que promueve la integración entre la cocina coreana y la peruana. La iniciativa surge de una alianza con la Embajada de Corea del Sur, y busca incentivar el ingenio culinario mediante un ejercicio de fusión cultural.

Propuesta con técnica e identidad

Los organizadores señalaron que el concurso tiene como meta central que los participantes combinen salsas madre coreanas con productos locales, dando como resultado platos técnicamente sólidos, visualmente atractivos y con fuerte carga identitaria. “Queremos ver platos con mucha técnica, textura, color y, especialmente, con identidad”, indicó el chef Javier Ampuero, asesor del certamen.

Los estudiantes deben presentar una preparación que emplee al menos una salsa base coreana, y demostrar dominio de técnica, integración de insumos y comprensión de los sabores. Para ello, han contado con asesoría directa de los chefs de LCB, además de material técnico como fichas y videos que los guían en el proceso creativo.

Un proceso profesional y exigente

La competencia contempla una fase de degustación final, en la que un jurado mixto evaluará las propuestas. Entre los encargados de la evaluación están los chefs Daniel Punchin y Bruno Arias, además de una jurada invitada por la embajada. La organización estuvo en manos de los chefs Gregor Funcke y Arturo Piedra, quienes diseñaron la dinámica general.

Más que una actividad puntual, el concurso busca fomentar una mentalidad profesional. “Los concursos no solo impulsan la creatividad, también ponen a nuestros alumnos en un entorno profesional y real donde se exige precisión, limpieza, respeto al producto y claridad conceptual”, explicó el chef Carlos Pardo, docente del instituto.

Más allá del plato servido

La apuesta por iniciativas de este tipo responde a una visión formativa más amplia. Se trata de entender la cocina no solo como una suma de ingredientes, sino como una forma de interpretar culturas. En ese sentido, la experiencia también refuerza valores como el respeto, la investigación y la apertura al diálogo intercultural.

La alianza con Corea del Sur posiciona al instituto como un centro de formación con proyección internacional. Además, plantea una reflexión clave para los estudiantes: cocinar implica explorar, investigar y tender puentes entre mundos distintos. Perú y Corea, a través de sus cocinas, hallan nuevas formas de encontrarse y reinventarse.