Psicóloga Ana Sauz explica por qué los viajes al extranjero benefician a los adolescentes

Educación y desarrollo juvenil

Viajar al extranjero durante la adolescencia puede ser mucho más que una experiencia académica. Según el estudio «Global Youth Resilience Index», esta vivencia está vinculada con niveles más altos de resiliencia y desarrollo emocional en los jóvenes. La investigación analizó a 4.079 adolescentes de entre 16 y 20 años en nueve países, entre ellos España, Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Brasil, China, Vietnam y Suecia, y encontró una relación directa entre la experiencia internacional y la capacidad de los jóvenes para afrontar desafíos y adaptarse a nuevos contextos.

En el caso de España, el informe destaca que el 69% de los adolescentes ha viajado al extranjero sin sus padres, la cifra más alta entre los países evaluados. La mayoría lo hace en programas educativos o viajes escolares para aprender idiomas y conocer nuevas culturas. Sin embargo, los especialistas advierten que los beneficios de estas experiencias van mucho más allá del aprendizaje académico o lingüístico.

Para la psicóloga y psicoterapeuta Ana Sauz, viajar en esta etapa de la vida puede convertirse en un catalizador para el crecimiento personal. “Cuando los adolescentes salen de su entorno habitual y se enfrentan a situaciones nuevas, amplían su capacidad de adaptación y desarrollan una mayor tolerancia a la incertidumbre”, explica. En su opinión, estas vivencias fortalecen la resiliencia, entendida como la habilidad para superar el estrés, los retos y los contratiempos sin perder el bienestar emocional.

La especialista añade que convivir con otras culturas permite a los jóvenes ampliar su mirada sobre el mundo. “Viajar al extranjero les ayuda a expandir sus horizontes, conocer otras formas de vivir y aumentar su respeto por la diferencia”, señala. Además, desenvolverse en contextos desconocidos puede hacer que los adolescentes se sientan más seguros y capaces, lo que refuerza su confianza y sus habilidades para resolver problemas.

Sauz también destaca que la resiliencia no es una cualidad fija con la que se nace, sino una capacidad que se desarrolla a lo largo de la vida. Factores como las oportunidades, los desafíos y las experiencias positivas influyen en la manera en que los jóvenes construyen su forma de ver el mundo y de enfrentar las dificultades.

En la adolescencia, etapa marcada por la búsqueda de identidad y autonomía, convivir con nuevas familias o entornos culturales puede ofrecer referentes distintos que enriquecen su proceso de formación personal. Según la psicóloga, estas experiencias ayudan a los jóvenes a construir una identidad propia integrando aprendizajes de su familia, de otros contextos y de sí mismos.

El estudio también concluye que los adolescentes que han viajado al extranjero o desean hacerlo presentan mayores niveles de autoconfianza, independencia y capacidad de resolución de problemas. Para Óscar Porras, director de International High School Fair para varios países europeos, el debate sobre estudiar fuera ya no debe centrarse solo en aprender inglés, sino en el impacto que estas experiencias tienen en el desarrollo emocional de los estudiantes y en su capacidad para afrontar el futuro con mayor seguridad.