En medio de la promoción de El diablo viste a la moda 2, la actriz Meryl Streep abrió un debate sobre el rumbo del cine contemporáneo. Con la franqueza que la caracteriza, cuestionó el modelo narrativo dominante en la industria, especialmente el de las películas de superhéroes, al que calificó de “muy aburrido”.
Durante una entrevista, Streep señaló que muchas producciones actuales tienden a simplificar las historias en una división rígida entre héroes y villanos. “Creo que ahora tendemos a ‘marvelizar’ las películas. Tenemos a los villanos y tenemos a los buenos”, afirmó, en clara alusión al estilo narrativo popularizado por Marvel Studios.
El problema de simplificar a los personajes
Para la actriz, esta estructura limita la profundidad de las historias y reduce la riqueza de los personajes. En su opinión, lo realmente interesante del ser humano está en sus contradicciones. “Algunos héroes tienen fallas y algunos villanos son humanos e interesantes”, sostuvo, defendiendo una narrativa más cercana a la complejidad de la vida real.
El comentario llega en un momento en que franquicias como Iron Man, Black Panther o Captain America dominan la taquilla global y han definido gran parte del entretenimiento cinematográfico de las últimas décadas. Sin embargo, Streep sugiere que ese éxito también ha uniformizado ciertas formas de contar historias.
El regreso de Miranda Priestly y una mirada más compleja
La actriz contrastó este enfoque con su experiencia en la secuela de El diablo viste a la moda, donde retoma su icónico papel de Miranda Priestly. Según explicó, la nueva entrega apuesta por personajes más matizados y conflictos menos evidentes, lo que la hace más interesante desde el punto de vista interpretativo.
Además, destacó que la historia refleja los cambios que ha vivido la industria de la moda en los últimos años, incorporando nuevas dinámicas laborales y culturales. El personaje, inspirado en Anna Wintour, evoluciona en un entorno distinto al de la primera película, manteniendo su complejidad y ambigüedad.
En ese contexto, Streep también fue consultada sobre el uso de inteligencia artificial en el trabajo. Fiel a su personaje, respondió con ironía que Miranda Priestly probablemente delegaría esas tareas en su equipo, manteniendo intacta su autoridad y estilo.
Las declaraciones de la actriz reabren una discusión vigente en Hollywood: ¿debe el cine apostar por fórmulas exitosas o arriesgarse a explorar historias más humanas? Para Streep, la respuesta parece clara: la complejidad sigue siendo el verdadero atractivo.

