Con la llegada del otoño y el avance del invierno en el Perú, no solo las personas deben tomar precauciones. Los perros, especialmente los de razas pequeñas o de pelo corto, pueden sufrir con el frío nocturno si no se les proporciona el abrigo y cuidado necesario. Aunque muchos creen que su pelaje basta para protegerlos, la realidad es distinta: el clima puede afectar su salud física y bienestar general.
Durante esta época del año, es común que los animales presenten síntomas relacionados al frío, como temblores, tos persistente, o falta de apetito. Esto se debe a que, al igual que los humanos, los perros pueden desarrollar enfermedades cuando están expuestos a bajas temperaturas sin protección adecuada. Por eso, es fundamental tomar medidas que los resguarden dentro del hogar, especialmente durante las noches.
Algunas de las recomendaciones básicas incluyen mantenerlos en ambientes cerrados, acondicionar su cama con mantas térmicas o cojines, y evitar el contacto directo con superficies frías. En el caso de perros más sensibles, el uso de ropa para mascotas durante las horas de sueño puede ser de gran ayuda. Además, cuidar su pelaje mediante cepillados regulares contribuye a conservar el calor natural del cuerpo.

Razas más vulnerables al frío
Los perros de menor tamaño o con poco pelaje son los que más sufren con el frío. Esto se debe a que tienen una menor capacidad para conservar el calor corporal y están más expuestos a cambios de temperatura. Algunas razas comunes que requieren mayor atención durante el otoño e invierno son los chihuahuas, pinscher, galgos y otros canes de características similares.
Estas mascotas pueden experimentar desde rigidez muscular hasta problemas respiratorios si no reciben los cuidados necesarios. Por ello, no es recomendable que duerman en patios, balcones o zonas abiertas, incluso si están techadas. Siempre será mejor que duerman dentro del hogar, en un espacio donde no haya corrientes de aire ni humedad.
Durante el día también necesitan cuidados
El frío no solo se presenta por las noches. En las mañanas también hay temperaturas bajas que pueden afectar a los perros. Para evitar riesgos, se aconseja evitar los paseos muy temprano o al anochecer. Lo ideal es sacarlos entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde, cuando el clima es más cálido.
Otro punto clave es su alimentación. Algunos perros podrían requerir una dieta con más calorías, según recomendación del veterinario, para mantener sus niveles de energía y temperatura corporal. Además, si se mojan por lluvia o neblina, es fundamental secarlos completamente al volver a casa para evitar que se enfríen.
Ante cualquier signo de malestar como estornudos, tos frecuente, ojos llorosos o apatía, lo mejor será acudir a un veterinario. El frío puede derivar en enfermedades como la traqueobronquitis, la neumonía canina o incluso en casos graves, en hipotermia. Prevenir es siempre la mejor decisión.


