El reto del agro peruano: ¿Cómo recuperar las tierras afectadas por el Fenómeno El Niño y hacer más resiliente la agronomía?

La recuperación de tierras afectadas por el Fenómeno El Niño se perfila como una alternativa para fortalecer el agro peruano, impulsar las agroexportaciones y aumentar la resiliencia frente al cambio climático.

El Fenómeno El Niño y la creciente variabilidad climática siguen representando uno de los mayores desafíos para la agricultura peruana. Las lluvias intensas, inundaciones y cambios en los ciclos productivos han afectado miles de hectáreas de cultivo en los últimos años, obligando al sector a buscar nuevas estrategias para mantener su crecimiento y garantizar la seguridad alimentaria.

Pese a este panorama, el agro continúa siendo uno de los pilares de la economía nacional. De acuerdo con cifras del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), más de 3,5 millones de familias dependen de esta actividad como principal fuente de ingresos. Además, entre enero y abril de 2026, las agroexportaciones peruanas alcanzaron los US$ 3.899 millones, lo que representó un crecimiento del 6,9 % respecto al mismo periodo del año anterior, impulsado por productos como arándanos, paltas, uvas y cacao.

Sin embargo, sostener este ritmo de crecimiento exige que el sector agrícola incremente su capacidad de adaptación frente a fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos. En ese contexto, la recuperación de terrenos que permanecieron improductivos durante años surge como una alternativa para ampliar la frontera agrícola y fortalecer la producción nacional.

Recuperar tierras para un agro más resiliente

Para el ingeniero Dante Aguirre, agricultor especialista de Megaproyecto Pachamama, desarrollar nuevos proyectos agrícolas sobre terrenos recuperados representa una oportunidad para construir un sector mucho más preparado frente a los efectos del cambio climático.

El especialista sostiene que el reto ya no consiste únicamente en producir más alimentos, sino en hacerlo de manera sostenible, incorporando herramientas que permitan enfrentar escenarios climáticos cada vez más complejos. En ese sentido, considera que la implementación de tecnologías de riego, un manejo eficiente del agua y la aplicación de buenas prácticas agrícolas son factores clave para mejorar la productividad y disminuir los riesgos para los agricultores.

Además de fortalecer la producción, estas iniciativas contribuyen a aprovechar mejor los recursos disponibles y reducir el impacto que fenómenos como El Niño pueden generar sobre los cultivos.

Beneficios para la economía y la seguridad alimentaria

La recuperación de tierras antes abandonadas también genera un impacto positivo más allá del ámbito agrícola. Según destacan desde Megaproyecto Pachamama, este tipo de proyectos favorece la creación de empleo, impulsa el desarrollo de infraestructura rural y facilita que pequeños productores se integren a cadenas de valor más competitivas.

Al mismo tiempo, incrementar la cantidad de terrenos productivos permite fortalecer la seguridad alimentaria, ampliar la oferta de productos agrícolas y mejorar la capacidad del país para responder a escenarios de mayor variabilidad climática.

Para los especialistas, invertir en infraestructura hídrica, innovación tecnológica y gestión sostenible del suelo será determinante para mantener el crecimiento de las agroexportaciones peruanas durante los próximos años, consolidando un modelo agrícola más eficiente, competitivo y preparado para afrontar los desafíos del clima.